OPINION INTERNACIONAL

SHARIA ¿REMEDIO UNIVERSAL?

La Sharia se desarrolló durante la expansión del imperio islámico en el Norte de Africa después de la muerte de Mahoma. Como el profeta era considerado el hombre más justo entre los creyentes, su vida se convirtió en un modelo para los musulmanes. Sus enseñanzas y datos sobre su vida fueron reunidos por estudiosos del Islam en una serie de textos conocidos como Hadith. Con el tiempo estas tradiciones se diversificaron y se formaron cuatro escuelas de jurisprudencias sunnitas (Hanbali, Maliki, Shafi y Hanafi) y una escuela chiíta (Ja´fari). Nombradas por los eruditos que las codificaron, las distintas escuelas difieren en lo que respecta a su uso de las fuentes. Mientras las corrientes más estrictas dan una mayor importancia al Corán, otras menos rigurosas se rigen más por el Hadith y las costumbres. La tendencia wahabita fundamentalista, que rige en Arabia Saudita, forma parte de la escuela Hanbali, que es también la que siguen los Talibanes. La escuela Hanafi, considerada la más liberal y racionalista, es la dominante en Asia Central, Egipto, Pakistán, India, China, Turquía, los Balcanes y el Cáucaso. La escuela Maliki es mayoritaria en el Norte de Africa mientras la Shafi cuenta con adeptos sobre todo en Indonesia, Malasia, Brunei, Tanzania y Yemen. Los musulmanes chiítas en su gran mayoría siguen la escuela Ja´fari que es la dominante en Irán. Pero estas distinciones tienen más que ver con los sistemas legales de los países que con las vidas individuales de los creyentes que generalmente no adhieren a una escuela determinada en su fe.

El gran problema de la Sharia es que a lo largo de la historia no ha sufrido ninguna reforma modernizadora significativa. El Islam no tuvo ningún Lutero ni ningún Calvino. Tampoco tuvo nada parecido a las corrientes reformistas, conservadoras o reconstruccionistas en el judaísmo. Por el contrario, la corriente wahabita, que gracias al dinero petrolero de Arabia Saudita se ha expandido en mezquitas construidas en todo el mundo, puede compararse de alguna manera a la contrarreforma de la Iglesia Católica. El wahabismo, que de una u otra forma ha influido sobre el radicalismo islámico y los diversos grupos terroristas empeñados en la Guerra Santa (Jihad) a escala planetaria, pudo convertirse en una gran amenaza para el mundo gracias a las riquezas petroleras de Arabia Saudita. El gran motor del mundo moderno se transformó en su peor amenaza existencial.

Muchos aspectos de la Ley Islámica chocan con las leyes vigentes hoy en el mundo civilizado. Por ejemplo, hay ofensas cuyos castigos son claramente prescriptos por el Corán. Estos castigos, conocidos como hadd, se refieren específicamente a cinco crímenes: sexo fuera del matrimonio y adulterio, una acusación falsa de adulterio, consumo de alcohol, robo y asalto a mano armada. Los castigos tales como azotes, lapidación, amputación, exilio o ejecución solían ser mayormente evitados por otros más suaves en países musulmanes más o menos modernizados. Pero a medida que ha ganado poder el islamismo radical, estos castigos tradicionales han vuelto a tener vigencia cada vez más y constituyen una verdadera bandera para los islamistas que luchan contra gobiernos musulmanes moderados.

Un ejemplo elocuente lo brinda el caso de Somalia. Un cable de la BBC del 20 de mayo relata con abundantes detalles lo que la implantación de la Sharia significa en ese país.

En la ciudad de Kismaayo, dominada por los rebeldes, tuvo lugar el publicitado castigo de un ladrón en un parque público. Los asistentes, convocados por coches con altavoces, asistieron a una especie de ceremonia en la que un funcionario explicó que el acusado había sido encontrado culpable de un robo que comprendió 10 pantalones, 10 camisas, 8 otras prendas y un bolso. El valor total de la hurtado era estimado en 90 dólares. El funcionario leyó un capítulo del Corán, Surah Maida, versículo 38, que trata de los robos y su castigo. Luego se trajo al reo aterrorizado y se mostró al público su mano derecha cortada.

Según fuentes independientes el presunto ladrón habría insistido en su inocencia. El cable de la BBC señala que el gobierno islamista moderado que tiene su sede en Mogadishu ya había anunciado a comienzos de año que implantaría la Sharia. Pero para los rebeldes radicales, que siguen la escuela wahabita, la versión sunnita moderada tradicional en Somalia es totalmente insuficiente. Los castigos deben ser exactamente los prescriptos en el santo Corán.

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