ESCANDALO EN LONDRES
El escándalo de las facturas de gastos presentadas por parlamentarios británicos erosiona al gobierno de Gordon Brown, quien desestimó ayer, miércoles, llamados a elecciones anticipadas, mientras la población expresa abiertamente su desconfianza en el desprestigiado Parlamento.
La crisis política, alimentada por revelaciones cotidianas sobre las abusivas facturas presentadas por los diputados de los principales partidos, que han reclamado desde el reembolso de muebles y ropa al mantenimiento de una piscina, se agudizó tras la renuncia, el martes, del presidente (speaker) de la Cámara de los Comunes, Michael Martin.
Al día siguiente de esa renuncia inédita en 300 años Brown, cuyo partido laborista jamás ha estado tan bajo en los sondeos, fue asediado en el Parlamento con llamados a que convoque a elecciones anticipadas.
«Tras la renuncia de Martin, qué mejor manera puede haber de resolver este asunto» de las facturas abusivas «que mediante la convocatoria a elecciones legislativas» anticipadas, le planteó el miércoles el líder de la oposición conservadora, David Cameron.
Brown rechazó tajantemente esa sugerencia. «Todos los partidos cometieron equivocaciones» y la única manera de avanzar es «limpiar el sistema en vigor», no cambiar a las personas que lo dirigen, aseguró el primer ministro laborista en el Parlamento.
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