El precandidato republicano toma de modelo a Ronald Reagan

La "mayoría McCain"

«Marchamos viento en popa», señaló ayer McCain luego de su triunfo frente a George W. Bush, subrayando que ahora tenía por delante los comicios del 7 de marzo. «Tenemos a California y a Nueva York y a otros 12 estados», agregó en la televisión NBC.

En California y Nueva York, sólo los republicanos inscriptos en los padrones partidarios pueden participar en estas internas.

«Somos reformadores. Reformadores republicanos que podemos hacer crecer nuestro partido y cambiar la política para las generaciones venideras. No tengan miedo de esta campaña, unánse a ella», pidió el martes de noche el senador de Arizona.

«Mis amigos, estamos creando una nueva mayoría, la mayoría McCain», aseguró el ex prisionero de guerra en Vietnam, que triunfó en Michigan con el 50% de los votos contra el 43% de Bush, beneficiándose de las preferencias de demócratas e independientes, como lo había hecho anteriormente en New Hampshire.

John McCain ganó también el martes las primarias de su feudo en Arizona (suroeste), en lo que se convirtió en la carrera a la investidura republicana más disputada desde la batalla que opuso a Reagan y Gerald Ford en 1976.

«McCain se convirtió en un fenómeno nacional», indicó el profesor Allan Lichtman, de la American University en Washington.

«Su apoyo entre los demócratas e independientes, a pesar de un sesgo tan conservador como Bush sobre la mayoría de los temas, sugiere que podría ser esa rara especie de político cuya personalidad atrae a una coalición única, incluso a electores que están en desacuerdo con él», estimó el miércoles en un editorial el diario USA Today.

McCain afirma seguido que una «de las claves en política es permanecer fiel a la filosofía de uno, mientras se tiende una mano a otros», a imagen y semejanza de Reagan, que se rodeó de una amplia coalición, y de su «héroe», Theodore Roosevelt, presidente de 1901 a 1909.

Además, sostiene que la suya es una «campaña de insurrección» contra el establishment republicano, que lo acusa a su vez de dirigir un motín en el seno del partido, deseoso de reconquistar la Casa Blanca tras ocho años de presidencia demócrata.

Según los testimonios de electores estadounidenses, aparece una constante: el duelo Bush-McCain se juega tanto en la personalidad de los candidatos como en su voluntad de reforma.

«Me encanta la manera en que defiende sus ideas», afirmó el martes de noche en Phoenix una jubilada que votó por McCain, Vera Williams.

En términos de mercadeo político, el eslogan «decir la verdad» adoptado por McCain también parece seducir a un amplio electorado.

Falta que el senador, si quiere ganar la carrera frente al gobernador de Texas, se dirija de manera más clara al electorado republicano.

«Claramente debemos dirigir mejor nuestro mensaje a través de Estados Unidos pero también frente a los republicanos», indicó el senador Chuck Hagel (Nebraska), partidario de McCain.

De ahí el doble mensaje del candidato: reafirmar su fidelidad republicana (repite que es «un republicano conservador») al tiempo que parece lo contrario.

La carrera aún ha avanzado muy poco como para decir si triunfará, pero sin duda McCain ha cambiado las características de la batalla republicana.

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