Papa rechaza la violencia y la venganza en su primera misa en Jerusalén
«Jerusalén debe ser un lugar en que los prejuicios, la ignorancia y los miedos que la alimentan, deben ser derrotados por la honestidad, el derecho y la búsqueda de paz. Dentro de sus murallas no debe haber lugar para la violencia, la cortedad de espíritu, la opresión y la venganza», clamó el Papa durante su homilía.
El sumo pontífice había antes realizado una visita especial a los sitios sagrados de judíos, musulmanes y cristianos.
Al pie del Monte de los Olivos, donde según el Nuevo Testamento Jesús oró, asaltado por la angustia y la tristeza, la última noche antes de ser crucificado, el Papa mencionó los «sufrimientos», las «frustraciones», «las pruebas padecidas debido a los conflictos» en la región.
El Papa llamó a judíos, cristianos y musulmanes a «promover la cultura de la reconciliación y la paz, sin perder la esperanza por la lentitud con que se avanza, ni por el peso de los recuerdos del pasado».
La segunda jornada de la visita del Papa a Israel se ensombreció por la lluvia de críticas de la prensa israelí que considera demasiado «fría» la condena del Holocausto nazi emitida por el Papa a su llegada el lunes, tras meses de polémicas por la rehabilitación de un obispo integrista que niega la existencia de las cámaras de gas en las que murieron millones de judíos.
El portavoz del Vaticano, el sacerdote Federico Lombardi, se vio obligado inclusive a desmentir oficialmente que el Papa haya formado parte de la Juventud Hitleriana. El jefe de la Iglesia Católica tuvo que atender también otro frente, con los musulmanes, recelosos tras sus declaraciones de 2006 en las que vinculaba la violencia con ese culto.
En la mañana, tras visitar la mezquita de la Cúpula de la Roca, en la espectacular Explanada de las Mezquitas y tercer lugar sagrado del Islam, Benedicto XVI se pronunció de nuevo a favor de la reconciliación y el diálogo interreligioso.
«Este lugar sagrado ofrece el estímulo a los hombres y mujeres de buena voluntad para comprometerse a superar las incomprensiones y los conflictos del pasado e iniciar el camino del diálogo sincero», afirmó.
«Pido humildemente al Todopoderoso que les traiga la paz y bendiga a las poblaciones amadas de esta región», afirmó frente al muftí Mohamad Husein, la máxima autoridad palestina de Jerusalén.
Ante el sumo pontífice, que se descalzó para entrar a la mezquita cumpliendo la tradición, el jurisconsulto palestino solicitó «un mayor compromiso del Papa para poner fin a la agresión israelí contra los palestinos».
El religioso denunció la situación que padecen palestinos, tanto cristianos como musulmanes, a los que se les impide llegar a los Lugares Santos para orar en la Explanada de las Mezquitas o ante el Santo Sepulcro de Jesús.
«Un derecho que Israel les niega», afirmó.
Las actividades papales se desarrollaron en medio de un imponente dispositivo de seguridad israelí.
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