MONDO CANE

Una cadena británica de grandes almacenes se vio obligada ayer a cambiar el sistema de precios después de que 13.000 personas firmaran una protesta porque la cadena cobraba más por los sujetadores de gran tamaño.

La campaña de protesta la inició en Facebook Beckie Williams, de 26 años, que utiliza un sujetador de talla 80I, después de la decisión de la cadena Marks and Spencer de cobrar dos libras (2,2 euros) más por los sujetadores con una copa mayor a la talla DD.

Williams formó el grupo ‘Busts 4 Justice’ (Pechos por Justicia) que consideraba esta medida como una «injusticia» y animó a las «mujeres pechugonas» a «unir sus fuerzas para acabar con esta discriminación flagrante». Williams adquirió incluso una acción de M&S (por valor de 3,4 libras) para poder plantear sus quejas en la junta general de accionistas que la empresa celebrará en julio.

Un portavoz de la empresa aseguró ayer que la empresa se ha hecho eco de las quejas de sus clientas y que a partir del sábado 9 de mayo «el precio será el mismo, independientemente del tamaño del sostén que se compre» y con la misma calidad.

La cadena había justificado anteriormente esta política de precios por el uso de tirantes más anchos para una mejor sujeción y aseguró que los clientes «nos han dicho que están encantados con pagar un pequeño extra… por un trabajo de especialista».

Los agentes de policía británicos de religión sij quieren que el gobierno desarrolle turbantes a prueba de balas para permitirles ejercer su profesión sin necesidad de retirar esa prenda, informó la prensa ayer viernes.

Los agentes sij están exentos de llevar el casco reglamentario porque su religión impone el uso del turbante, pero eso implica que tampoco pueden llevar las protecciones obligatorias de los agentes con armas de fuego.

El inspector Gian Singh Chahal, vicepresidente de la recién formada British Police Sikh Association, dijo que el ministerio del Interior debe acceder a esta petición como reconocimiento al papel de los sijes en la policía, informó el diario The Guardian.

Una mujer señalada como compañera sentimental del sacerdote católico de Miami Alberto Cutié reclamó ayer a los medios que respeten su «privacidad» y, sin hacer referencia a su relación con el cura, pidió a familiares, amigos y allegados: «oren por nosotros».

«Quiero agradecerles a mi familia, mis amigos y tantas otras personas que me hayan ofrecido su amor y apoyo. Les pido a todos que oren por nosotros», dice el comunicado enviado a los medios y firmado por «Ruhama Canellis».

Un restaurante de Clifton Park (Estado de Nueva York) anunció que investiga la queja de un cliente que afirma haber descubierto una cabeza de serpiente entre la verdura que le sirvieron.

«Estamos tomando esta situación muy en serio», dijo Amy Freshwater, portavoz de la cadena Carlson, de la que depende el restaurante TGI Friday’s, donde ocurrió el incidente el domingo pasado.

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