LA CARTA DE SILVIO RODRIGUEZ
El lector ya conoce el texto de la carta de Silvio Rodríguez (fundador de la Nueva Trova cubana junto a Pablo Milanés) a Pete Seeger, quien popularizó mundialmente la canción cubana «Guantanamera» de Joseíto Fernández, a la que agregó versos de José Martí, y su propia canción emblemática «We shall overcome». Se dirige a él como «admirado y querido maestro» y lo sindica como defensor de la paz, la justicia social y la cultura. Recuerda instantes mágicos en que coincidieron sus trayectorias, en un concierto en La Habana en los años 60, en gira por varias ciudades de Italia en homenaje al inolvidable Víctor Jara, en el viaje desde Nueva York a Poughkeepsie en que le oyó cantar «Snow, snow», que considera su obra maestra. Luego explica que le negaron la visa para ingresar a EEUU, y escribe: «Traté de volver a estar contigo hoy, pero, como bien sabes, no me dejaron llegar los que no quieren que los Estados Unidos y Cuba se junten, se canten, se hablen, se entiendan… Algunos de ellos vieron un peligro en que nos encontráramos y que un simple acto de fraternidad simbolizara a dos pueblos vecinos que pueden coincidir en canciones y afectos».
Asimismo es ilustrativo conocer todas las circunstancias que rodearon este episodio, (el cual trae a escena el fantasma de McCarthy), tal cual surgieron en una reciente mesa redonda televisada. El entrevistado comienza por reconocer que creyó en primera instancia que la visa le sería concedida, porque «escuché decirle al presidente Barack Obama que tenía voluntad de acercarse a Cuba». Además, la autorización fue solicitada por el propio Pete Seeger y familiares, y por añadidura amigos norteamericanos habían logrado la intervención de un integrante del Congreso para facilitar el trámite en el consulado de los Estados Unidos en París, donde Silvio Rodríguez se hallaba de visita por razones personales y de trabajo.
El relato de la tramitación en el consulado de EEUU en la capital francesa es digno de una novela. Allí se encontró con numerosas personas que al parecer estaban realizando un trámite similar, y había 22 funcionarios dedicados a esa función. Cuando le llegó el turno, comprobó que numerosos empleados del consulado abandonaron sus puestos y se colocaron detrás de la señora que lo atendía a él, miraban la computadora y cuchicheaban entre sí. «Yo me preguntaba qué estarían viendo en la pantalla del monitor», dice Silvio. Finalmente, la funcionaria le informa que su jefe lo atendería. Éste le formula una serie de preguntas inverosímiles: si trabajaba para el gobierno cubano, si políticamente estaba vinculado al mismo, etc. Respondió que durante 15 años fue miembro del Parlamento (Asamblea Nacional), hasta que por voluntad propia dejó esas funciones. Finalmente, después de otras interrogantes, el alto funcionario consular le dijo en síntesis que si alrededor de los días 28 o 29 de abril no tenía respuesta sobre la visa, cancelara el vuelo para no perder el dinero del pasaje. Sin duda era un hombre serio y considerado. Demás está decir que la visa no llegó nunca: ni en esas fechas ni después. El portavoz de la Oficina de Intereses de EEUU en La Habana, requerido por los medios internacionales, respondió que no tenía comentarios al respecto.
El cantautor cubano se explayó sobre aspectos referidos a la amistad que lo liga a Seeger, a partir de que ambos tienen un sentido muy cercano de la canción, lo que crea una hermandad. Por eso, agrega, «consideré que debía estar en el concierto en Nueva York, y así lo soñé». Explicó que aparentemente había una distensión en las relaciones conflictivas entre EEUU y Cuba, y creyó que se podría «establecer de nuevo un vínculo cultural entre los dos pueblos y países». De todos modos, consideró relevante que artistas e intelectuales norteamericanos piensen que esas relaciones deben estrecharse.
En conclusión, declaró: «Espero volver a ver a Pete, aquí o allá», y le envió una carta invitándolo a visitar Cuba en estos términos: «Aquí nadie te ve como un peligro sino como un extraordinario amigo. Toda esta Cuba que te quiere, bloqueada todavía por los abusadores, está a tu lado».
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad