OPINION INTERNACIONAL

EL PRIMER BARRIL

«Brasil vivió el viernes 1º un día de gloria», dijo Lula. «Ese día, el vicepresidente José Alencar y yo tuvimos el placer de recibir de manos del presidente de Petrobras el primer barril de petróleo ­era una miniatura­ de la camada pré-sal. A más de seis mil metros de profundidad se fue a buscar ese primer barril, y eso nos va a permitir pensar, a más largo plazo, en nuestra total independencia. Las reservas del Campo de Tupí constituyen más de la mitad de las reservas totales que poseemos hoy, y Tupí es apenas una pequeña isla en ese gran territorio que es la camada pré-sal, donde hay gran cantidad de petróleo. En la primera fase vamos a hacer un test de larga duración (TLD), extrayendo de 15 a 20 mil barriles diarios, y dentro de algún tiempo hemos de profundizar la prospección. Ese día 1º de mayo es el comienzo de una nueva era para nuestro país. Conquistamos otra independencia en esa fecha, que es la independencia energética. Esto en el área del petróleo, porque ya la tenemos en el área del etanol, la estamos construyendo en el área del gas y también en el área del biodiesel. Trabajando con mucha seriedad, llevando adelante las investigaciones necesarias, Brasil podría en los próximos 10 a 15 años transformarse en la más importante potencia energética del mundo. Tenemos condiciones que ningún otro país posee, tenemos la naturaleza de nuestro lado, un territorio extraordinario, el sol que se precisa y un conocimiento científico y tecnológico adecuado».

Como antecedente inmediato, se informaba en los últimos días de abril que el navío-plataforma Cidade de São Vicente, de Petrobras, estaba anclado a 2170 metros de profundidad y a 290 kilómetros de la costa, con la misión de extraer las primeras muestras y con capacidad de procesar 30 mil barriles diarios mediante la perforación de dos pozos. La acumulación de Tupí está localizada en el bloque BMS-11, y tiene como socios a Petrobras (65%, operadora), el BG Group con 25% y Petrogal con 10%.

Esta historia comenzó un lustro atrás. El 30 de diciembre 2004 un navío-sonda fue enviado a la Cuenca de Santos para perforar algunos pozos pioneros en busca de petróleo en el bloque exploratorio BMS-10. La primera área elegida por los geólogos y geofísicos fue la hoy conocida como Paratí. Allí habían sido identificadas, por encima de la camada de sal, rocas arenosas depositadas en aguas profundas, como las encontradas en la Cuenca de Santos, que contiene cerca del 80% de las reservas de petróleo del país.

El 30 de marzo 2006, la perforación del pozo de Paratí llegaba a su fin. Los taladros habían alcanzado 7.600 metros de profundidad y se encontró un campo gigante de gas y reservorios de petróleo liviano. En julio 2006, otra perforación en la Cuenca de Santos ubicó a poco más de siete mil metros indicios de petróleo debajo de la camada de sal, en el área bautizada como Tupí.

Los análisis indicaron que solamente en la acumulación de Tupí había un volumen recuperable de petróleo que podría llegar, en caso de comprobarse otras expectativas, de 5 a 8 billones de barriles de petróleo equivalente (petróleo y gas). El resultado condujo a la perforación de otros siete pozos. En todos se encontró petróleo. En otra de las áreas perforadas, la acumulación de Iara, ubicada cerca de Tupí, el volumen recuperable estimado fue de 3 a 4 billones de barriles de petróleo equivalente. En noviembre de 2007 la Petrobras comunicó que toda el área del pré-sal, que se extiende por gran parte de la costa brasileña, podría contener un volumen gigantesco de petróleo, configurando un nuevo modelo geológico de importancia igual o superior al de la Cuenca de Santos. Además de las referidas al área de Tupí, las posteriores confirmaciones sobre los yacimientos de Júpiter y Carioca fueron registradas entre los mayores descubrimientos efectuados en el mundo en esa esfera. En su conjunto, éstos son los hechos más trascendentes en la historia de Petrobras desde su fundación en 1953. Por su magnitud, han conmocionado a Brasil y sus alrededores. Y han hecho revivir la histórica consigna: «O petróleo é nosso!», lanzada en su época por el movimiento popular y la izquierda de Brasil en defensa de sus recursos naturales y de la soberanía nacional.

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