MONDO CANE

Un estudio hecho con cerca de 300 presos del sur de Brasil, que revela cómo los ladrones burlan las más obvias medidas de seguridad y cuáles son sus preferencias, ha servido para lanzar llamativos productos como bolsos, ropa, muebles y hasta casas contra el crimen en un país de violentas metrópolis. El proyecto «diseño contra el crimen», premiado este año por el Instituto Europeo de Innovación y Estrategias Creativas, fue desarrollado conjuntamente por la policía y la escuela profesional de la industria del Estado de Paraná (Senai), al sur de Brasil. Algunas conclusiones rompen con creencias generalizadas. «Descubrimos que el 71% de los delincuentes prefiere robar casas con muros altos, porque entran sin ser vistos y actúan con más tranquilidad; hasta nosotros policías pensábamos que un muro alto era más seguro», explica a AFP el coronel de la Policía Militar Roberson Bondaruk, que hizo la investigación. «También creíamos que las mujeres eran las víctimas favoritas. Descubrimos que el criminal brasileño prefiere robar a hombres, porque piensa que su reacción es más previsible y fría, mientras la mujer puede gritar o atacar», continúa. De la psicología de los casi 300 ladrones entrevistados surgieron prototipos de chaquetas y pantalones femeninos y masculinos con bolsillos en lugares improbables, bolsos con refuerzos invisibles, casas que no llaman la atención de los ladrones y sillas y mesas para locales públicos con accesorios que permiten resguardar la cartera sin perder el «atractivo» diseño.

Unos cuarenta religiosos, incluida una monja, se reunirán en Montoire-sur-Le-Loir (Francia) para participar en la décima edición del Campeonato de Francia de ciclismo del clero católico. El pelotón estará compuesto por sacerdotes, una monja, diáconos y también seminaristas llegados de toda Francia para disputar este campeonato, bajo la égida de la Federación Francesa de Ciclismo (FFC). Están programadas dos carreras: por la mañana una contrarreloj (10 km) y por la tarde una en línea de 50 km para los hombres y de 30 para la única mujer.  En esta última, los participantes tendrán que recorrer hasta cinco veces un trazado de 10 km alrededor de Montoire, una población de 5.000 habitantes que acoge por cuarta vez la competición (tras 2000, 2001 y 2002). Entre ambas pruebas, oficiará una misa el obispo de Blois. Todos los participantes poseen una licencia otorgada por los clubes a los que pertenecen, a su vez afiliados a la FFC.

Durante seis años, la empleada de una joyería de Nueva York se llevó escondidas en un bolsillo con doble fondo pequeñas cantidades de oro de la joyería de Nueva York donde trabajaba. Cuando la denunciaron -informan el Daily News y el New York Post- había amasado 500 libras (227 kilos), equivalentes a unos 7 millones de dólares. Pasible de 25 años de cárcel si es declarada culpable, la mujer ya devolvió su botín a la joyería.

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