Cuando se vieron de frente, vinieron los insultos del pasado: los simpatizantes del oficialismo y la oposición en Ecuador esperaron hasta el mismo día de las votaciones para desahogar la tensión de unas elecciones generales que aparecían aburridas y definidas antes de tiempo.
La guerra verbal, que incluyó gestos obscenos y contrastó con la apática campaña, se desató cuando el candidato presidencial Lucio Gutiérrez acudió a un recinto para sufragar lanzando denuncias de irregularidades del oficialismo en los comicios, en los que el mandatario Rafael Correa aspira la reelección.
Su presencia y el unísono de “Lucio presidente…” de los simpatizantes generaron la reacción de seguidores de Correa en el colegio 24 de Mayo (en el norte de Quito), quienes con réplicas de “rata” y “ladrón” encendieron un tumulto.
“Ya lo botamos, fuera, fuera…”, gritó un hombre que trataba de hacerse oír en defensa de Correa mientras Gutiérrez afirmaba ante la prensa que el gobierno había intensificado los regalos de urea para los agricultores y focos ahorradores en sectores pobres para “comprar votos”.
Esa declaración desató un intempestivo “se ve, se siente, Lucio presidente”, de los simpatizantes del ex mandatario, un coronel retirado del Ejército que fue destituido en abril de 2005 y que pretende gobernar por segunda vez.
“Sinvergüenzas, se llevaron el país y quieren regresar. No tienen sangre en la cara. Ya los botamos”, lanzó por su parte una mujer, encolerizada por el “proselitismo de la gente” del militar.
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