Armenia conmemora "genocidio"
«No hay prescripción para los crímenes contra la humanidad, ni en los recuerdos de la gente, ni en la Historia (…) Se trata de restablecer la justicia histórica», declaró el presidente armenio, Serge Sarkissian, en un comunicado.
Armenia seguirá militando por el reconocimiento internacional del genocidio, subrayó.
Entre los país que reconocen las matanzas figuran Francia, Canadá, Suiza y Polonia.
Pero este proceso «no va dirigido contra el pueblo turco», agregó, en un contexto de acercamiento entre los dos países. «El reconocimiento del genocidio por parte de Turquía no es una condición previa para el establecimiento de relaciones bilaterales», añadió el mandatario. En un paso importante para este acercamiento, los dos países alcanzaron un acuerdo el miércoles para determinar «una hoja de ruta» para normalizar sus relaciones.
El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, felicitó a Sarkissian por este acuerdo y le recordó «el apoyo de la administración norteamericana a Armenia y Turquía en este proceso». Este giro en las relaciones entre ambos países se produjo tras la visita histórica del presidente turco, Abdulá Gul, a Ereván en septiembre de 2008, en ocasión de un partido de fútbol entre los dos países.
Las masacres y las deportaciones de 1915-1917 causaron más de un millón y medio de muertos, según los armenios, y de entre 300.000 a 500.000 según Turquía, que rechaza la noción de genocidio. Ambos países no tienen relaciones diplomáticas desde la independencia de Armenia en 1991, debido a un diferendo sobre la matanza de los armenios.
Prueba de que el genocidio sigue movilizando a la población armenia son los miles de personas que depositaron ayer viernes flores ante un monumento que recuerda a las víctimas, en la capital Ereván. En las conmemoraciones de la masacre participan cada año decenas de miles de personas, muchas de ellas armenios de la diáspora que vuelven a Ereván para la ocasión.
Algunos de los participantes de la celebración estimaron el viernes que Armenia no tendría que establecer vínculos con Turquía, antes de que reconozca el genocidio.
«¿Cómo podemos crear vínculos amistosos si cada año, a este lado de la frontera, conmemoramos el genocidio con el dolor de la injusticia en nuestros corazones, mientras que al otro lado, Turquía lo desmiente?», advierte Arpi Glechian, un jubilado de 72 años.
Pero según los analistas, muchos armenios apoyan en realidad los esfuerzos de su gobierno para reanudar el diálogo con Turquía, con la esperanza de que si las fronteras se abren, se pondrá fin a un largo periodo de aislamiento económico.
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