MONDO CANE

Un misterioso grupo de ‘terrorismo vinícola’ se dio a conocer recientemente en el sur de Francia, atacando bodegas para llamar la atención del Estado sobre los problemas de los productores afectados por la caída de los precios y las importaciones de vino barato.

En una operación nocturna el mes pasado, los militantes de este grupo ingresaron a una cooperativa en Nimes (sur) y vaciaron en las alcantarillas el equivalente de 1,2 millones de botellas de vino tinto, blanco y rosado, en su tercer ataque en unas semanas.

«A las siete de la mañana cuando la primera persona llegó, pudo ver que todas las cubas estaban abiertas y vacías y lo que quedaba de vino inundando el suelo», relató Jean Foch, el director de la cooperativa Vignerons des Garrigues. El vino así perdido fue evaluado en unos 630.000 euros (830.000 dólares) según Foch, quien agregó que la mayoría provenía de la región de Languedoc-Roussillon, que en términos de volumen, es la mayor productora en el mundo.

Sobre las cubas vacías estaban escritas las palabras «CRAV», que en francés corresponde a la sigla del Comité Regional por una Acción Viticultural, un grupo secreto que reactivó una campaña iniciada hace varios años. El CRAV está en contra de los negociantes que importan vino barato de los productores de Italia y España y ha llamado al Estado francés a que garantice los precios para los productores locales.

El misterioso grupo que ya había advertido al presidente Nicolas Sarkozy que «correría sangre» si no se atendían sus demandas, reivindicó ataques contra camiones de transporte de vino, supermercados y hasta el ministerio de Agricultura. Jean-Fred Coste, vicepresidente de Vignerons des Garrigues destacó que el 85% del vino que comercializa su cooperativa es francés y que sólo un 15% proviene del extranjero.

«Esta gente no comprende lo que es el mercado global», comentó, refiriéndose a los militantes de este misterioso grupo.

Un reparador de parquímetros estadounidense ocultó durante un año 170.000 dólares en monedas, tomados de máquina en máquina, y guardó el botín en su casa, cerca de Washington, antes de que la policía registrara su domicilio y lo detuviera acusado de robo.

«Nunca había recuperado tanto dinero en un allanamiento», exclamó el sargento Shahram Fard, de la policía de Alexandria (Virginia, este), citado por el Washington Post.

La mina de oro de William J. Fell, un empleado municipal de 61 años, fue hallada en su domicilio por la policía, que lo vigilaba desde enero.

El saqueador de parquímetros de Alexandria fue detenido el 15 de abril, después de que las autoridades encontraran varias toneladas de monedas apiladas en recipientes diseminados por toda la casa.

Fell, que trabajaba desde hacía 17 años para el municipio capitalino, vivía solo y no había gastado ni depositado en el banco nada del dinero robado, según los documentos judiciales.

La policía también halló billetes de banco en una caja fuerte y bolsas de plástico, así como la parte superior de un parquímetro.

Fell hacía la ronda de los parquímetros desde las 3 de la mañana, mucho antes del inicio de su jornada laboral, y guardaba las monedas obtenidas en bolsos que luego transportaba a su coche antes de presentarse a su trabajo.

La alcaldía se molestó al constatar que a pesar del aumento de las tarifas de estacionamiento, los ingresos de los 1.040 parquímetros municipales fueron en 2008 inferiores a las previsiones.

Esto motivó la decisión de las autoridades de vigilar a Fell. La policía instaló una cámara en el vehículo municipal y descubrió que éste vaciaba de uno a 24 parquímetros al día, haciéndose de un promedio de 80 dólares por máquina.

El salario anual ‘formal’ de Fell, actualmente en prisión, era de 57.800 dólares.

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