Bolivia. El gobierno será "implacable, inmisericorde" e "inclemente" contra la fractura territorial

Presunto mercenario buscaba independencia de Santa Cruz

El boliviano-húngaro-croata Eduardo Rózsa Flores, que pereció hace una semana en un enfrentamiento con la Policía -según versión oficial-, señaló sus planes en una entrevista a la estación MTV (Red de Televisión Húngara, en español) en setiembre pasado que recién fue difundida en Budapest este martes.

El presunto mercenario Rózsa, que luchó en el Ejército croata en la guerra de los Balcanes en los 90, señaló que «me han llamado para organizar la defensa y resistencia de Santa Cruz», sin precisar quién lo contactó para emprender sus planes en Bolivia.

En esas declaraciones, reproducidas por diarios bolivianos ayer miércoles, Rózsa afirmó que «estamos dispuestos, dentro de unos meses, en el caso de que la coexistencia no funcione y en virtud de la autonomía, a proclamar la independencia (de Santa Cruz) y crear un nuevo país».

Rózsa Flores, que cayó muerto junto a un húngaro-croata y un irlandés, afirmó que «no voy a la jungla a jugar al (guerrillero Ernesto) Che Guevara», lo que para el gobierno de Morales es una confirmación de que habían planes conspirativos en Bolivia.

Según señalan los medios bolivianos, Rózsa Flores dio la entrevista con la condición de que se emitiera sólo en caso de que a él le ocurriera algo.

En los incidentes de la semana pasada, en un céntrico hotel de Santa Cruz, hubo dos detenidos, un rumano y un boliviano-croata.

Para La Paz, los cinco formaron un grupo «terrorista-mercenario», ultranacionalista y de línea fascista que habría planificado la toma del poder en Bolivia y el asesinato del presidente Evo Morales y otras personalidades.

El ministro de Gobierno, Alfredo Rada, reafirmó este miércoles la acusación de que sectores de Santa Cruz apoyaron o formaron parte de la presunta célula mercenaria.

Rada, para ratificar su versión, mostró a canales locales una fotografía de Rózsa y sus compañeros en uniforme de combate y portando armas en «entrenamientos» de tipo militar, con civiles de la región rebelde.

En declaraciones al diario El Deber, de Santa Cruz, Rada señaló que «Rózsa sabía que estaba viniendo a matar y que podría morir en el intento, el cálculo estaba en su lógica».

Por su parte, el vicepresidente boliviano, Alvaro García Linera, dijo que el gobierno de Bolivia será «implacable, inmisericorde» e «inclemente» contra quienes impulsen la fractura territorial del país andino.

García acotó que «no vamos a ser clementes con nadie que intente preparar la división de la patria».

La élite política, cívica y empresarial de Santa Cruz rechazó las sospechas que ha lanzado el gobierno sobre ella y exigió una investigación internacional, con presencia del FBI de Estados Unidos, España y Colombia para evitar -según dice- una manipulación política.

Uno de sus líderes, el empresario Branko Marinkovic -connotado opositor a Morales- dijo sobre las denuncias que «hay que hacer la investigación que corresponde y, cuando haya datos, se deben tomar las medidas necesarias, pero no se puede acusar a toda la población».

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