OPINION INTERNACIONAL

EL REINTEGRO DE CUBA

Así aconteció tanto en las plenarias como en el encuentro de Obama con los 12 mandatarios de Unasur y en los intercambios bilaterales. No hubo la menor discordancia en este aspecto. Este aspecto se vinculó al restablecimiento de relaciones normales entre EEUU y nuestros países. Es valor compartido que se crearon nuevas condiciones que apuntan en esa dirección. Rafael Correa habló de un clima favorable, de distensión, de confianza mutua y entendimiento, del inicio de una nueva relación sobre la base de poner todas las cartas arriba de la mesa. Explicó por qué su país expulsó a dos funcionarios de la Embajada de Estados Unidos. Evo Morales fue incisivo al plantear la intervención de la embajada norteamericana en los asuntos internos de Bolivia y su conmixtión con la oposición santacruceña. Chávez, tras señalar los hechos que llevaron a la ruptura de relaciones, anunció su disposición a considerar el restablecimiento de las mismas, y antes del término de la reunión había designado a Roy Chaderton como nuevo embajador en Washington. Uribe anunció una próxima gira de Obama por América Latina y una visita ya prevista a Colombia, para tratar el relanzamiento del Plan Colombia y del muy controvertido TLC entre ambos países, que los demócratas se niegan a votar en el Congreso por la política represiva del gobierno colombiano contra los sindicalistas. Tanto Obama como Hillary Clinton acogieron favorablemente la disposición de Raúl Castro a un diálogo sobre todos los temas, sin cortapisas y en un plano de igualdad y respeto mutuo. El canciller brasileño Celso Amorim estimó que estaban dadas las condiciones para un diálogo directo entre ambas partes, subrayando la disposición de su país a colaborar a ese objetivo, si fuera necesario.

A nadie escapa el hecho de que este diálogo va a estar erizado de dificultades, pero quizá sea una razón para emprenderlo cuanto antes. En su conferencia de prensa al término de la Cumbre, antes de la lectura del documento final, Obama reiteró las siguientes ideas: que la política aplicada durante casi medio siglo por su país contra Cuba (iniciada antes de que él naciera) no funcionó; que él había querido enviar una señal positiva mediante la autorización de viajes y remesas sin restricciones para los cubanoamericanos; que temas tales como el de los presos políticos, la libertad de expresión, los derechos humanos en la isla son importantes y no deben dejarse de lado. Insinuó incluso que «Cuba puede liberar presos políticos».

En este cuadro, el reintegro de Cuba a la OEA tiene características peculiares. El secretario general, José Miguel Insulza (cabe recordar que accedió al cargo después que fueron bochados tres candidatos palanqueados por EEUU, cosa que nunca antes había sucedido), anunció que va a promover el tema en la próxima asamblea general del organismo en junio en Tegucigalpa. Ya aludimos a la forma infame en que fue expulsada Cuba en la conferencia de cancilleres de la OEA efectuada en enero de 1962 en San Rafael, donde el gobierno revolucionario estuvo representado por el presidente Osvaldo Dorticós, que dio una lección de dignidad, como unos meses antes (agosto de 1961) lo había hecho el Ché en la conferencia del CIES en Punta del Este. EEUU no lograba conseguir los 14 votos necesarios para expulsar a Cuba (los dos tercios de sus 21 miembros de entonces), porque Brasil (Santiago Dantas), Chile (Eduardo Frei), Ecuador (Arosemena) y varios otros se oponían. La conferencia languidecía y los votos no aparecían. La embajada de EEUU convocó a un briefing a todos sus allegados de la prensa y dictó los titulares del día siguiente, para que trasuntaran en tono optimista que los votos iban a aparecer. (Me acuerdo porque yo me enteré y anticipé en El Popular los titulares de El País de ese día). El voto Nº 14 fue comprado al delegado de la dictadura de Duvalier a cambio de un barco de guerra, un hospital y dólares que se metió en el bolsillo. El canciller uruguayo, Homero Martínez Montero, acompañó esa ignominia, pero la movilización impulsada por el movimiento de solidaridad con Cuba dilató su cumplimiento efectivo por dos años. Hay bastante más que decir al respecto.

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