DDHH, RACISMO Y XENOFOBIA
«Ha habido un grave problema en el consejo. Ha estado obsesionado con Israel, y eso es injusto. Consideramos que no se debe diferenciar a un país del resto de los países. Desafortunadamente, varios países tienen graves temas de derechos humanos. También ellos han de ser objeto de examen, y no debemos enfocarnos solamente en un país», sostiene Esther Brimmer, designada recientemente por el presidente Obama para el cargo de secretaria de Estado adjunta en la Oficina de Asuntos de Organizaciones Internacionales del Departamento de Estado. Los antecedentes de algunos de los actuales y antiguos miembros, por ejemplo China y Cuba, son débiles en cuanto a la protección de los derechos humanos en sus propios países, afirma el gobierno de Obama.
«Nosotros queremos fomentar la imparcialidad y el equilibrio. Pero es importante estar ahí para exponer las razones, en lugar de permitir que muchos otros que no intentan ser imparciales y justos acaparen la agenda», añadió la funcionaria designada por la Casa Blanca.
La secretaria de Estado, Hillary Clinton, y Susan Rice, embajadora ante la ONU, anunciaron que este año EEUU buscará un escaño en el consejo, y agregaron que la decisión se atiene a la «nueva era de participación» que aplica la administración Obama para fomentar, junto a otros países, los desafíos mundiales del siglo XXI.
El Consejo de Derechos Humanos es un órgano intergubernamental dentro del sistema de la ONU y consta de 47 miembros elegidos. Su tarea es fortalecer el fomento y la protección de los derechos humanos en todo el mundo. Los asientos en el consejo son por un período de tres años y éstos se distribuyen entre los grupos regionales de la ONU: 13 para Africa; 13 para Asia; 6 para Europa del Este; 8 para América Latina y el Caribe y 7 para Europa Occidental, incluyendo los de Norteamérica.
Las preocupaciones del Departamento de Estado y de su secretaria, Hillary Clinton, también incluyen la Conferencia Mundial de la ONU contra el Racismo y la Xenofobia (Durban II), que comienza el lunes en Ginebra. Los trabajos preparatorios y negociaciones previas han estado empañadas por la polémica y el temor de que esta conferencia se convierta en un nuevo escenario de enfrentamiento entre Occidente y el mundo árabe a causa del conflicto palestino-israelí. Israel, al igual que otros países occidentales, decidió no participar en la reunión con el argumento de que tenía la certeza de que este foro internacional sería utilizado para la crítica y los ataques en su contra, algo que ya sucedió en la conferencia de Durban de 2001, en Sudáfrica. Allí países islámicos y no alineados asumieron posiciones virulentamente judeofóbicas, excediendo incluso las visiones antisionistas, y convirtieron el foro en una tribuna contra la propia existencia del Estado de Israel. Sin embargo, se ignoraban y no condenaban las denuncias sobre los ahorcamientos de homosexuales y lapidaciones de mujeres acusadas de cometer ofensas sexuales en países islámicos, entre otras violaciones a los derechos humanos. En esa oportunidad, EEUU e Israel se retiraron de la conferencia de la ONU cuando, en un clima hostil, calificaron al sionismo como racista. La declaración final concluyó que Israel es «un Estado racista y de apartheid, culpable de «genocidio». El texto era tan intolerable, que incluso Mary Robinson, ex presidente de Irlanda y Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, de posiciones antiisraelíes, se negó a aceptarlo. A los pocos días de concluida la reunión en Sudáfrica, donde se demonizó a Israel y a EEUU, sobrevino el ataque terrorista de Osama bin Laden y Al Qaeda que conmocionó al mundo.
Ocho años después, en Durban II, el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad hablará este lunes en la inauguración de la conferencia en Ginebra. Ahmadineyad ha exigido en varias ocasiones la destrucción de Israel. También ha negado que seis millones de judíos fueran asesinados por el régimen nazi.
Los temores de que los comentarios del presidente iraní -quien dijo que Israel debería ser «borrado del mapa» y que el Holocausto no existió- provoquen controversia ante el plenario, inquietan al Departamento de Estado y también a cancillerías de la UE.
Los diplomáticos occidentales señalan que estarán preparados para abandonar la próxima conferencia, si el discurso del presidente iraní incluye comentarios «inaceptables» en línea con sus periódicos libelos antiisraelíes.
La Casa Blanca había cuestionado el documento -que finalmente se aprobó y que se presentará en Ginebra-, afirmando que no podía apoyar restricciones a la libertad de expresión que podrían resultar de la interpretación de algunos pasajes del texto relativos a la incitación al odio religioso.
Según Washington, este concepto de «incitación al odio religioso», debe ser definido de manera clara y debe ser compatible con obligaciones de derechos humanos «que aseguren la libertad de expresión». Muchos países musulmanes quieren que se controle la libertad de expresión a fin de impedir insultos al islam que, según afirman, comenzaron a proliferar tras los ataques terroristas del 11-S en EEUU. En 2005, se produjeron disturbios en muchos países islámicos luego que un diario danés publicó caricaturas del profeta Mahoma.
El documento final no incluye una mención especial del conflicto en Medio Oriente, respecto a otros conflictos en el mundo, ni el concepto de difamación de las religiones, ambos presentados por los occidentales como fronteras que no querían traspasar. Por otra parte, se mantuvo el párrafo sobre la importancia del recuerdo del Holocausto, a pesar de la petición del gobierno de Irán para que fuera retirado. Pero, el texto acordado no excluye que cualquiera de los 143 puntos pueda ser renegociado la próxima semana, antes de que el documento sea aprobado. La conferencia podría entonces volver a convertirse en una plataforma antisemita y contrario a la existencia de un Estado judío como hace ocho años, bajo el discurso de algunos países islámicos y No Alineados, y en medio de una pulseada entre Occidente y el mundo musulmán.
Te recomendamos
no cierra
Las explicaciones de Adorni de su incremento patrimonial: pendrives con bitcoins y dinero aparecido del padre
El jefe de Gabinete de Milei sigue enredándose en su propia madeja de explicaciones sobre el suntuoso incremento patrimonial que le fue descubierto desde que es funcionario público. Ahora, dice haber encontrado US$500.000 en un pendrive.
Compartí tu opinión con toda la comunidad