Una mirada hacia la Cumbre
La gran pregunta es si, pasada la era Bush, se abrirá cauce a una nueva relación entre la potencia del norte y las naciones sureñas. La conducta con respecto a Cuba marcará una pauta significativa en ese sentido.
Es la primera vez que una reunión de esta índole se realiza en la región caribeña, siguiendo a las efectuadas desde 1994 en Miami, Québec, Santiago de Chile y Mar del Plata. Trinidad y Tobago está conformado por dos islas, es la más meridional de las Antillas menores, situada frente al delta del Orinoco y muy próxima a la costa venezolana.
Hemos venido mostrando que un arco amplísimo de gobiernos y fuerzas políticas y sociales del continente aboga por el cese del bloqueo y una nueva relación del gobierno de EEUU con la isla, al tiempo de revertir el aislamiento de Cuba en los organismos interamericanos. Cuba se vincula cada vez al continente por múltiples vías, y cuando El Salvador y Costa Rica reanuden sus relaciones diplomáticas con la isla, como se comprometieron a hacerlo el presidente electo Mauricio Funes y el presidente Oscar Arias, EEUU será el único país del hemisferio en permanecer al margen de este relacionamiento. A las múltiples expresiones que hemos venido registrando se suma en las últimas horas la de los gobiernos de Brasil (reiterada) y la de Colombia, que por medio de sus presidentes, reunidos en Río de Janeiro en el Foro Económico Mundial para América Latina (en el cual Lula reclamó un nuevo orden económico mundial), coincidieron en plantear en la Cumbre la aceptación de Cuba en dicho foro continental. «Lula planteará ante la Cumbre la aceptación de Cuba. Su ausencia es una anomalía y se espera que esa circunstancia sea corregida. Uribe está de acuerdo porque su país mantiene relaciones fluidas con Cuba», señaló Marco Aurelio García, asesor del presidente brasileño en relaciones internacionales. Es obvio destacar la diferencia sustancial entre la orientación de política exterior del gobierno colombiano con la de la mayoría de los gobiernos de la América Latina y caribeña.
Destacamos ayer asimismo el contenido de la carta de una docena de altos militares retirados de EEUU al presidente Obama, en que abogan, desde el punto de vista de los intereses de EEUU y su proyección mundial, por un cambio en la relación con Cuba y el cese del embargo. Después de comprobar el apoyo del pueblo cubano a su gobierno y sus logros en materia de salud y educación, los militares señalan que la política actual de aislamiento de Cuba » ha fracasado en cuanto a alcanzar nuestros objetivos», que la isla ha ampliado exitosamente sus relaciones en todo el planeta, que «el embargo ha inspirado un movimiento diplomático significativo en contra de las políticas de EEUU» y finalmente que «cuando líderes internacionales votan de manera aplastante en la ONU en contra del embargo y visitan La Habana para denunciar la política norteamericana, es tiempo de cambiarla, especialmente después de 50 años de fracaso». Fidel Castro destacó en su última reflexión el significado de esta carta al presidente.
El aislamiento de EEUU en esta materia contrasta con la ampliación de las relaciones de Cuba con América Latina y con el mundo, y en particular su ayuda y solidaridad con no menos de 100 países, a los cuales llega en actitud fraterna con sus médicos, sus maestros, sus deportistas y sus programas de cooperación científica y técnica. Los uruguayos conocemos bien el aporte invalorable y el trabajo concentrado de los oftalmólogos cubanos, y otros pueblos el de sus campañas de alfabetización y atención sanitaria, además de la formación de médicos en el ELAM, abierta a jóvenes de decenas de países de varios continentes, e incluso de Estados Unidos.
Por último, y no por eso menos importante, en la Cumbre se pondrá de relieve la nueva realidad política de la América Latina de hoy, con sus gobiernos de las fuerzas de izquierda y progresistas. Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, escribía bajo el título de «La nueva Sudamérica», después del triunfo de Mauricio Funes en las elecciones presidenciales de El Salvador el 15 de marzo, que «los vientos favorables a las izquierdas siguen soplando con fuerza en Sudamérica» y que «estamos asistiendo a un renacimiento, a una verdadera refundación de ese continente y al acto final de su emancipación iniciada hace dos siglos por Simón Bolívar y los Libertadores». Y esto grabará su sello en la Cumbre que hoy se inicia, sin sombra de duda.
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