Cocaína vía México y armas y dinero desde Estados Unidos
El tráfico de drogas de México hacia Estados Unidos es un tema añejo en la agenda binacional que ha recrudecido por la guerra entre los cárteles, mientras que el de las armas, ha encendido los focos de alarma en los últimos años al ritmo de la espiral de ejecuciones ligadas al narcotráfico.
El poder de fuego de los cárteles quedó reflejado este martes cuando la policía anunció la incautación cerca de la frontera con Estados Unidos de una ametralladora antiaérea calibre 55 montada sobre una camioneta con capacidad de 800 disparos por minuto y alcance de 1.500 metros que penetra todo blindaje.
Las autoridades presumen que las armas incautadas pertenecen a «una rama de los (hermanos) Beltrán Leyva», uno de los más poderosos cárteles de México.
La policía no aclaró si las armas confiscadas provenían de Estados Unidos, aunque 90% de los pertrechos que utiliza el crimen organizado son adquiridos en el vecino del norte, según fuentes oficiales.
En tanto, las estimaciones sobre el monto del trasiego de drogas se mueven en la nebulosa alimentada por la leyenda de «capos» como Joaquín «El Chapo» Guzmán, líder del cártel de Sinaloa y cuya fortuna, según la revista Forbes, lo coloca en el lugar 701 del club de los más ricos con 1.000 millones de dólares.
La Procuraduría General de la República (PGR) estimó, junto con la DEA, en «10.000 millones de dólares al año relacionados al tráfico de drogas que se quedan netos en México, o sea, después de pagar los precios de producción en México y sobre todo de importación».
Sobre este tráfico de doble sentido, el presidente mexicano Felipe Calderón reclamó en marzo pasado, en entrevista con la AFP, un «cambio de actitud en la sociedad y el gobierno de Estados Unidos» para enfrentar al flagelo del narcotráfico de forma común.
El problema del crimen organizado en México, dijo Calderón, responde al hecho de «tener a nuestro lado al consumidor (de drogas) más grande del mundo» y advirtió que «el mayor poder dado al crimen organizado a través de las armas viene de Estados Unidos».
El tráfico de armas de Estados Unidos hacia México ha crecido al ritmo de las ejecuciones ligadas a los ajustes de cuentas en los últimos años y que pasaron de 2.100 en 2006 a más de 5.300 en 2008, mientras en 2009 suman ya casi 2.000.
Según un informe de la PGR sobre tráfico de armas elaborado en marzo pasado, en el periodo 2002-2006 el promedio anual de armas largas incautadas era de 2.500, es decir unas 208 por mes, mientras que a partir de diciembre de 2006 la cifra promedio mensual aumentó a casi 700.
«En 27 meses, del 1 de diciembre de 2006 al 5 de marzo de 2009, se han incautado 34.420 armas, de las cuales 18.852 son largas, en su mayoría fusiles de asalto; así como 4,6 millones de cartuchos y municiones y 2.636 granadas», según el documento.
La PGR considera que los cárteles de la droga «no controlan el contrabando de armas», sino que es producto de un tráfico «hormiga», es decir en pequeñas cantidades provenientes de Estados Unidos, con un derrame económica anual de 800.000 a dos millones de dólares.
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