Ex cantante pop. La tensión aumentó con el arresto del líder de los manifestantes

Muchedumbre desafió el estado de excepción decretado en Bangkok

En Bangkok, los manifestantes antigubernamentales levantaron barricadas y se apoderaron de al menos un blindado del ejército.

Según la policía, al menos 15.000 de ellos seguían congregados por la noche ante la sede el Gobierno donde acampan desde el 26 de marzo, retando así la prohibición de reunirse decretada por las autoridades.

El sábado miles de manifestantes obligaron a anular la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y de sus principales socios en la región Asia-Pacífico (China, Japón, Corea del sur, India, Australia y Nueva Zelanda), al asaltar el hotel de la ciudad balnearia de Pattaya, donde transcurría; los dirigentes se vieron forzados a huir en helicópteros.

La tensión subió ayer con el arresto del líder de los manifestantes de Pattaya, el ex cantante de pop Arisman Pongreungrong.

Nada más enterarse de la noticia, miles de simpatizantes furiosos desfilaron por las calles de Bangkok para exigir su liberación.

El primer ministro, Abhisit Vejajjiva, decretó entonces el estado de excepción en la capital y su región. Esta medida aumenta el poder de las fuerzas del orden y prohíbe teóricamente las reuniones de más de cinco personas. También amenazó con utilizar la fuerza.

Miles de «camisas rojas» – apodo de los partidarios del ex primer ministro en el exilio Thaksin Shinawatra- se juntaron por la mañana en las inmediaciones del ministerio del Interior y algunos de ellos consiguieron entrar al edificio. Un manifestante incluso se apoderó de un arma con la que efectuó disparos al aire, presenció la AFP.

Otros aporrearon y lanzaron adoquines y macetas contra un coche oficial en el que creían, equivocadamente, que se encontraba el primer ministro. La muchedumbre atacó asimismo otros vehículos oficiales y la emprendieron con sus ocupantes.

La violencia dejó al menos seis heridos, según los socorristas.

«No me importa nada el estado de excepción. No es más que papel manchado con tinta», espetó uno de los líderes de los protestatarios, Nattawut Saikuar.

Se han desplegado soldados armados en Bangkok para, oficialmente, proteger los edificios públicos, según un portavoz militar.

Pero la AFP vio a «rojos» encaramados a un blindado del ejército en compañía de militares pasivos.

El viceprimer ministro a cargo de la seguridad, Suthep Thaungsuban, ordenó a la policía y al ejército «cumplir con su deber, que es hacer todo lo que puedan para restaurar la normalidad cuanto antes».

Hasta ahora los militares se han mostrado reticentes a usar la fuerza contra los manifestantes, pese a las órdenes de los políticos.

Es la tercera vez en menos de ocho meses en que las autoridades instauran el estado de excepción en la región de Bangkok.

Thaksin Shinawatra, de 59 años, el ex hombre fuerte de Tailandia derrocado por generales monárquicos en 2006, huyó al extranjero para esquivar una condena y diversas investigaciones por corrupción, pero sigue siendo popular.

En una intervención telefónica, retransmitida en directo ante los manifestantes, Thaksin dio las gracias ayer por la noche a los militares por no haber empleado la fuerza y advirtió: «Si hay una mínima violencia volveré».

Abhisit Vejjajiva, de 44 años, es primer ministro desde el 15 de diciembre tras un cambio de mayoría parlamentaria como consecuencia de manifestaciones monárquicas que acabaron ocupando los dos aeropuertos de Bangkok.

Los «camisas rojas» acusan a Abhisit de ser un «títere» del ejército y de algunos consejeros del Rey.

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