Condenado. "Esto es como una caza de brujas de la época medieval", dijo Satomi Kataoka

La esposa japonesa de Fujimori "hierve de furia"

«No había pruebas. Esto es como una caza de brujas de la época medieval», dijo por teléfono a la AFP 0!=, de 42 años, que se casó en 2006 con Fujimori que fue presidente de Perú entre 1990 y 2000.

«¿Cómo ha podido ocurrir esto? Es un shock total para mí, estoy hirviendo de furia», se quejó la mujer que es gerente de un hotel.

Kataoka alabó los orígenes japoneses de su esposo. «Nunca habló mal de nadie durante el juicio. Es un hombre callado y decente, un samurai con ADN japonés», afirmó. Fujimori, de 70 años de edad, que tiene la doble nacionalidad peruana y japonesa por ser hijo de inmigrantes nipones en Perú, se refugió en Tokio tras el colapso de su gobierno en 2000. Permaneció en Japón hasta noviembre de 2005, cuando viajó sorpresivamente a Chile, donde fue detenido y extraditado a Perú en 2007.

Fujimori fue condenado como autor intelectual de las matanzas del vecindario de Barrios Altos, en noviembre de 1991, que dejó 15 muertos; y de la Universidad La Cantuta, en julio de 1992, que dejó 10 muertos, además de los secuestros en 1992 del periodista Gustavo Gorriti, a la sazón corresponsal del diario español El País, y del empresario Samuel Dyer.

Muy popular en Japón durante su mandato presidencial, Fujimori fue alabado como un héroe en el país asiático en 1997 cuando se produjo el asalto a la residencia del embajador japonés en Lima. La operación del ejército peruano, en la que murieron los 14 secuestradores del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), permitió rescatar a 72 rehenes tras cuatro meses de sitio.

Pero tras su huida a Tokio, la celebridad del ex mandatario se desvaneció hasta caer casi en el olvido. En sus últimos años de autoexilio sólo contaba con el apoyo de un reducido grupo de admiradores, muchos de ellos pertenecientes a organizaciones ultranacionalistas.

El desinterés de los japoneses quedó patente cuando, ya bajo arresto domiciliario en Chile, Fujimori intentó lograr un escaño de senador en las elecciones legislativas japonesas de julio de 2007, con el apoyo de una minúscula formación conservadora. Ese insólito intento electoral acabó en un rotundo fracaso para el ex presidente peruano, que apenas logró 51.000 votos.

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