Fiscal pide 30 años de cárcel para sacerdote por abuso sexual en Argentina

La fiscalía pidió 30 años de cárcel para el sacerdote católico Julio Grassi, acusado en Argentina de 17 casos de abuso sexual y corrupción de menores contra tres jóvenes que estaban a su cargo en una fundación de ayuda a niños en situación de riesgo.

«Los abusos existieron y el autor es Grassi», dijo el fiscal Alejandro Varela en su alegato en el tramo final de un juicio oral, pero no público, iniciado en agosto de 2008 en los tribunales de Morón, periferia oeste de Buenos Aires.

El fiscal, que pidió 30 años de cárcel y prisión preventiva efectiva hasta que se dicte la sentencia, calificó al cura de «perverso, abusador, cínico y mentiroso» y aseguró que su «estrategia fue mentir y ensuciar» a los denunciantes.

«El perro guardián del rebaño era un lobo que lo guardaba a su provecho, esto es un agravante importantísimo», resumió en una rueda de prensa el fiscal federal de Morón, Federico Nieva Woogate, jefe de Varela.

Grassi, de 52 años, está en el banquillo acusado de 17 hechos de abuso sexual contra tres adolescentes, corrupción de menores agravado y amenazas contra uno de los jóvenes.

Al ser denunciado, el cura estuvo preso un mes en 2002, pero luego gozó de libertad hasta y durante el juicio, y nunca tuvo restricción alguna a su habitual aparición en los medios.

El escándalo estalló en octubre de 2002 cuando un joven de 19 años contó en un programa de televisión de investigación periodística que había sido sometido sexualmente por Grassi cuando tenía 15 años y vivía en la fundación ‘Felices los niños’, en la localidad de Hurlingham (periferia oeste).

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