MONDO CANE

Cientos de personas se dieron cita el sábado en el mayor parque de la principal urbe brasileña, San Pablo, para participar en una guerra de almohadas programada a nivel internacional y que hizo volar grandes cantidades de plumas y espuma.  La concurrencia concentrada al final de la tarde en el área del Obelisco del gigantesco Parque Ibirapuera, en la zona sur de San Pablo, no llegó a los 1.500 participantes que preveían los organizadores, pero igual fue elevada y los ‘combatientes’ exhibieron buen ánimo y humor durante el evento. El encuentro, cuya convocatoria se hizo a través de Internet, formó hizo parte del denominado «Día Internacional de Guerra de Almohadas» (International Pillow Fight Day) que  celebraban 20 ciudades del mundo, entre ellas, Londres, Nueva York y París. Es la primera participación de San Pablo.  El entusiasmo fue tal que los participantes, en su mayoría jóvenes, aunque no faltaron adultos, no aguantaron la cuenta regresiva de los organizadores y comenzaron a golpearse con las almohadas antes del grito de arranque. El clímax de la batalla duró media hora pero hubo peleas hasta una hora después del comienzo.  A poco de iniciada la contienda ya el césped del Ibirapuera comenzó a quedar cubierto de plumas y espuma de las almohadas, que volaban por los aires. Las almohadas destruidas serán donadas a organizaciones no gubernamentales abocadas al reciclaje. La atracción fue considerable por ser la primera participación de San Pablo y por ser divulgada sólo por Internet. Hasta una fábrica de almohadas aceptó donar algunas piezas para ser usadas en la guerra; una radio local hizo propaganda gratis y un provedor de sitios no cobró para alojar la página del evento.  Se espera que este año se convoque a eventos similares en la capital brasileña, Brasilia, en Río de Janeiro y en Belo Horizonte.

El jefe del gobierno italiano, Silvio Berlusconi, perturbó el inicio de una ceremonia de los 28 líderes de la Alianza Atlántica en las orillas del Rin, en Kehl (oeste de Alemania), para entrevistarse por teléfono durante varios minutos con su homólogo turco. Berlusconi intentaba convencer al primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, de que deje de bloquear el nombramiento del danés Anders Fogh Rasmussen como secretario general de la OTAN, afirmaron fuentes gubernamentales italianas citadas por medios de ese país.Al llegar a Kehl, en la orilla alemana, «Il Cavaliere» salió de su limusina hablando por teléfono portátil y siguió su conversación a la vera del río, en lugar de dirigirse a la alfombra roja donde lo esperaba la canciller alemana, Angela Merkel.  Tras esperar varios minutos, la canciller decidió iniciar la ceremonia avanzando con sus homólogos hacia la «Pasarela de las dos Orillas», el puente suspendido que une a Kehl con Estrasburgo (este de Francia), donde se encontraba el presidente francés, Nicolas Sarkozy.  Esta ceremonia representaba la unidad europea a partir de la reconciliación entre Alemania y Francia, que tuvieron tres guerras entre 1870 y 1945. Berlusconi recién avanzó por la pasarela seis minutos más tarde, sin lograr alcanzar a sus homólogos.  El líder italiano llegó sin embargo a tiempo para la tradicional foto de familia, tomada en la orilla francesa, aunque se quedó afuera de otra efectuada en el medio de la pasarela, cuando Sarkozy se encontró con sus homólogos. Los 28 jefes de Estado y de gobierno participaron a continuación en un homenaje a los muertos y heridos en las operaciones de la OTAN.

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