Netanyahu asumió y Abbas lo acusa de "no creer en la paz"
Pocas horas después, el flamante ministro israelí de Relaciones Exteriores, el ultranacionalista Avigdor Lieberman, afirmó que Israel no está obligado por los compromisos adoptados en la conferencia de Annapolis (Estados Unidos, noviembre de 2007) sobre la creación de un Estado palestino.
Lieberman es un «obstáculo para la paz», afirmó poco después un responsable palestino.
Durante una ceremonia de transferencia del poder en la presidencia israelí, el jefe del Estado, Shimon Peres, exhortó a Netanyahu a aceptar el principio de un Estado palestino junto a Israel.
«El gobierno debe desplegar esfuerzos supremos para progresar en el proceso de paz en todas las cuestiones», sostuvo Peres.
«El gobierno saliente aceptó la visión de dos Estados para dos pueblos lanzada por el gobierno estadounidense y adoptada por la mayor parte de la comunidad internacional, y su gobierno debe adaptarse a esa realidad», agregó Peres. El primer ministro saliente, Ehud Olmert, también pidió a su sucesor que «continúe la búsqueda de la paz, pues para Israel la única vía es seguir el camino que conduce a la paz». Sin embargo, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, que se reunió con Olmert en más de 20 ocasiones desde fines de 2007 para tratar de lograr un acuerdo de paz, dijo que no se hacía ilusiones. «Benjamin Netanyahu no aceptó la solución de dos Estados o los acuerdos ya firmados y no quiere detener la colonización. Eso es evidente», afirmó Abbas en una entrevista publicada por la agencia oficial palestina WAFA. En Gaza, el movimiento islamista Hamas, cuyo derrocamiento preconizó Netanyahu durante su campaña electoral, sostuvo que «no hay diferencia entre los gobiernos sionistas», aunque estimó que el de Netanyahu «es el más claro en su programa racista y su negación de los derechos del pueblo palestino».
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