LA GESTION DE ALFONSIN

Raúl Alfonsín, liderando la Unión Cívica Radical, se impuso en las primeras elecciones democráticas en Argentina tras la última dictadura militar, que se extendió desde 1976 a 1983.

Bajo su gobierno se instaló la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) que, presidida por Ernesto Sábato, realizó la investigación que produjo el informe titulado «Nunca Más», que constató la existencia de 30 mil desaparecidos durante la dictadura.

En 1985 comenzó el histórico juicio a la Junta de comandantes en jefe de la dictadura, en el que fueron condenados los tenientes generales Jorge Rafael Videla y Roberto Eduardo Viola, el brigadier general Orlando Ramón Agosti y los almirantes Emilio Eduardo Massera y Armando Lambruschini; fueron acusados y sentenciados por los delitos de homicidio, privación ilegítima do la libertad y aplicación de tormentos a los detenidos. También fueron sentenciados por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, el brigadier general Basilio Lamí Dozo y el almirante Jorge Isaac Anaya.

El tema DDHH y los choques con los militares fueron centrales en el gobierno de Alfonsín y comenzó a tener fuertes críticas populares cuando en 1986 promovió la Ley de Punto Final.

Alfonsín tuvo que enfrentar varios levantamientos militares del movimiento conocido como los «Carapintadas», dos liderados por el teniente coronel Aldo Rico y uno por el teniente coronel Mohamed Seineldin. En el primero de ellos, en 1987, se produjo una inmensa movilización popular en respaldo a la democracia. Alfonsín, en un histórico discurso en Plaza de Mayo, dijo la frase «Felices pascuas, la casa está en orden». En realidad había negociado con los amotinados y el resultado de ello fue la Ley de Obediencia Debida, que limitaba los juicios a los altos oficiales.

En 1989, un grupo de izquierda toma el cuartel de La Tablada, para evitar, según dijeron, un golpe militar; allí si se reprime a los ocupantes y todo se salda con 39 muertos y denuncias de ejecuciones sumarias.

Pero los problemas de Alfonsín no estaban sólo en este terreno. En la economía se disparó la hiperinflación, que llegó a 5.000% tras los sucesivos fracasos de planes de ajuste acordados con el FMI. Entrega el poder seis meses antes del plazo constitucional a Carlos Menem, triunfador en las elecciones de 1989.

Posteriormente, en otra controvertida iniciativa, apoya la reforma constitucional en 1994, que facilitó la reelección de Menem, en lo que se conoció como el «Pacto de Olivos».

Durante el gobierno de Alfonsín se comenzó a tratar lo relativo a la integración regional con Brasil y Uruguay. Para esto, se firmó un tratado en 1988, que sería el comienzo de lo que más tarde se conocería como Mercosur.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje