OPINION INTERNACIONAL

TRES IMPACTOS BRASILEÑOS

Comencemos por esto último, que no ha tenido el merecido destaque. El presidente brasileño subrayó ante su homólogo estadounidense (y lo reiteró después en una conferencia organizada por The Wall Street Journal y Valor Económico en Nueva York) el carácter democrático de la elección salvadoreña y abogó de manera enfática «desde la perspectiva política, social y humanitaria» por el cese del bloqueo a Cuba, lo que constituye una aspiración de Latinoamérica en su conjunto. «Además de cancelar el embargo ­señaló- Estados Unidos debería reanudar relaciones diplomáticas con Cuba y formular un nuevo sistema energético que elimine aranceles absurdos en las importaciones brasileñas de etanol». Planteó en suma una nueva relación de EEUU con América Latina, ya que «no es posible hacer política en el siglo XXI mirando hacia el siglo XX; pensemos en mirar hacia el siglo XXII».

El reclamo del cese del bloqueo a Cuba fue promovido coincidentemente por el Comité de la Internacional Socialista para América Latina y el Caribe reunido el 23 y 24 de marzo en Antigua, Guatemala, para fijar posiciones ante la próxima Cumbre de las Américas. La reunión estuvo presidida por el mandatario panameño Martín Torrijos, que allí estrenaba su nueva investidura. En su resolución plantea «el cese del bloqueo a Cuba y la derogatoria del acuerdo de 1962 por el cual ese país fue excluido de la OEA», a la vez que rechaza toda forma de colonialismo en las Américas, con especial mención a Puerto Rico y las Malvinas.

El plan de construcción de un millón de viviendas en Brasil en el próximo período, denominado «Mi casa, mi vida», se pone en marcha el mes próximo y es, según el ministro de Hacienda brasileño Guido Mantega, «un acto audaz y de gran impacto en la economía, uno de los principales planes anti-crisis lanzados por el gobierno», que destina a esos fines 34 mil millones de reales: (25,5 del Tesoro Nacional, 7,5 del Fondo de Garantía FGTS y 1 del Banco de Desarrollo Económico y Social, BNDES). Para las familias que ganan menos de 3 salarios mínimos (entre las cuales el déficit habitacional es más pronunciado), se prevé la construcción de 400 mil viviendas. El plan establece un subsidio integral para las familias incluidas en esta franja. Otras 400 mil viviendas estarán destinadas a las familias con una renta hasta 6 salarios mínimos, y las restantes 200 mil corresponderán a las que perciben hasta 10 salarios mínimos. Un salario mínimo equivale a 465 reales, unos 202 dólares. De esta manera se proyecta reducir en un 14% el déficit habitacional del país.

El presidente Lula declaró que el plan está concebido como «una respuesta en el enfrentamiento a la crisis económica mundial, para resolver los problemas de vivienda de una parte de los brasileños y generar una multiplicidad de puestos de trabajo», esto último sobre la base del incremento de las inversiones en todas las ramas de la construcción civil que movilizará las industrias brasileñas respectivas, en lo que se puso un fuerte énfasis. A juicio del ministro Mantega, «existe una enorme cadena productiva que se moverá con estas inversiones, ya que además casi no dependerá de productos importados. Otro objetivo del programa es sostener el nivel del empleo y del ingreso». El plan se une a otras medidas que integran el modelo de desarrollo del gobierno, como la política de distribución de renta e inclusión social y acciones anti-cíclicas de estímulo a la economía.

Está previsto adoptar el uso de energía solar en las nuevas viviendas, así como instalar un sistema de reutilización del agua, todo ello en aras de la mejora ambiental.

En cuanto a la distribución geográfica, si bien la región sudeste, la más poblada, recibirá el 37% de las inversiones, a la zona más empobrecida del nordeste llegará el 34%, según una política practicada por el gobierno en todos los aspectos, como se verifica en el Plan de Aceleración del Crecimiento (PAC). Éste sigue en vigencia, con su contenido social intacto, a pesar de las dificultades.

En conjunto, es un buen ejemplo de cómo los gobiernos de izquierda del continente pueden adoptar desde ya medidas para enfrentar la crisis global que provoca estragos en el mundo.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje