"Nuestra demanda alimenta el comercio de drogas", dijo Hillary
Clinton, que por primera vez visita México como funcionaria del gobierno estadounidense, llegó poco antes del mediodía a la capital, donde se reunió con el presidente Felipe Calderón y con la canciller Patricia Espinosa, mientras que hoy jueves viajará a la industrial ciudad de Monterrey (norte).
Durante el trayecto en avión, la secretaria afirmó a la prensa que su gobierno trata de detener el flujo de armas hacia los cárteles de la droga con una nueva estrategia anunciada el martes por la Casa Blanca.
«No son sólo armas, son lentes de visión nocturna, son chalecos antibalas (…) Desde que sabemos que la mayor parte, un 90% de esto (armamento), viene de nuestro país vamos a intentar detenerlo», dijo Clinton.
Clinton aseguró que se realizarán inspecciones más severas de autos y trenes en los más de 3.000 kilómetros de frontera común y prometió acelerar sus esfuerzos por entregar a México equipamiento -entre los que hay helicópteros- previsto en la Iniciativa Mérida, el programa común de combate al narcotráfico.
El martes, la Casa Blanca anunció que reforzará con 300 a 400 agentes federales su frontera con México para luchar contra el crimen organizado, y que creará un centro de inteligencia regional de su Agencia Federal de Investigaciones (FBI).
La visita de Clinton ocurre en medio de una espiral de violencia en la frontera común, donde los cárteles de la droga se disputan las rutas hacia Estados Unidos, lo que ha llevado al gobierno de Calderón a desplegar 8.500 soldados en la fronteriza Ciudad Juárez (norte), la más violenta del país.
«Nuestra insaciable demanda de drogas ilegales alimenta el comercio de drogas», dijo Clinton sobre el consumo en su país, el mayor mercado de cocaína del mundo. De su lado, Espinosa confirmó que la cuestión de la seguridad en la frontera ocupará un espacio central durante la visita de Clinton.
«Es uno de los temas más relevantes en la agenda binacional», dijo al respecto la canciller mexicana.
En su primera actividad en México, Clinton sostuvo una entrevista privada con Calderón y posteriormente tuvo un almuerzo de trabajo con Espinosa, según la agenda.
Durante su estancia en México, se prevé que las jefas de la diplomacia de ambas naciones detallen la visita oficial del presidente Barack Obama a México, los próximos 16 y 17 de abril.
«Las acciones de Estados Unidos son congruentes con la cooperación bilateral de combate al crimen organizado», dijo Espinosa sobre el anuncio de Washington de que reforzará la seguridad en su frontera con Estados Unidos.
La violencia ligada al crimen organizado ha dejado desde principios de 2008 más de 6.400 ejecuciones pese al despliegue de más de 36.000 efectivos, principalmente en la zona norte de México.
La semana pasada, México asestó dos golpes a los cárteles con la detención de Vicente Zambada, uno de los cabecillas del cártel de Sinaloa (noroeste), y de Sigifredo Nájera, sicario del cártel de Golfo acusado de atentar en octubre pasado contra el consulado estadounidense en Monterrey (norte).
Otra estrategia del gobierno mexicano para combatir al narcotráfico fue el lanzamiento, el lunes, de un programa de recompensas de hasta dos millones de dólares por información entregada anónimamente que conduzca a la captura de 24 capos de seis cárteles.
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