Prioridades. Prevé refuerzos civiles y un diálogo con los insurgentes

Obama expondrá su estrategia por bloqueo en Afganistán

El presidente estadounidense, quien convirtió el problema afgano en una prioridad internacional, ya prometió enviar 17.000 soldados más, en momentos en que la violencia de los insurgentes afganos se ha intensificado a pesar de la presencia de más de 75.000 soldados extranjeros.

Esas tropas serán desplegadas antes del verano boreal, previo a las elecciones presidenciales de fines de agosto, consideradas cruciales.

Estados Unidos aún debe decidir si envía refuerzos. Pero la solución en Afganistán no puede ser puramente militar, advierte Washington, cuyo objetivo último es contener la amenaza terrorista y crear las condiciones para una salida de Afganistán, donde la guerra ya dura siete años.

La nueva administración presentará oficialmente su estrategia antes de una conferencia internacional sobre Afganistán que tendrá lugar el 31 de marzo en La Haya y de la próxima cumbre de la OTAN los días 3 y 4 de abril, en la que le solicitará a los miembros de la alianza que hagan una mayor contribución al esfuerzo militar.

Estados Unidos tiene previsto desplegar centenares de civiles para estimular el desarrollo económico y político en el ámbito local, cuando se considera que el gobierno central de Kabul está debilitado por una corrupción crónica y es incapaz de responder a las necesidades elementales de la población.

También figura en el programa el incremento del número de efectivos de las fuerzas afganas, hasta 400.000 hombres, según medios estadounidenses, con la esperanza de que Kabul se haga cargo de su propia seguridad nacional, condición de la partida de las tropas extranjeras.

«Hay que elaborar programas que mejoren la capacidad del gobierno afgano de defenderse, lo que significa fortalecer al Ejército y la Policía afganos», declaró el sábado en Bruselas el representante especial de Estados Unidos para Afganistán, Richard Holbrooke, sin dar cifras concretas.

La administración Obama afirma además que contempla un diálogo con talibanes menos extremistas, inspirándose en el éxito de la estrategia norteamericana en Irak, consistente en sentar en la mesa de negociaciones a los insurgentes sunitas, alejándolos así de Al Qaeda.

La Casa Blanca también se propone integrar plenamente al plan estratégico al vecino Pakistán, que constituye, según opinión generalizada, un factor del problema afgano.

Según Washington y Kabul, las zonas tribales paquistaníes de la frontera con Afganistán sirven de retaguardia a los talibanes y a Al Qaeda para lanzar ataques contras las fuerzas extranjeras en Afganistán.

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