Conforme con Lugo en el poder, Oviedo no quiere más dictaduras en Paraguay
Líder del partido Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace), Oviedo acudió a las sesiones de lunes y martes del Parlamento del Mercosur (Parlasur), invitado por su correligionario Ignacio Mendoza, que asumió la presidencia del legislativo regional.
«Los cambios siempre son buenos. Las experiencias de los países con democracia nos dicen que la alternancia en el poder fortalece la democracia», dijo Oviedo, de 64 años, sobre la llegada de Lugo, un ex obispo católico de izquierda que logró sacar del gobierno al Partido Colorado tras 61 años.
En Paraguay «no queremos más gobiernos dictatoriales y mesiánicos», indicó, y añadió que «detestamos a aquellos que usan la democracia para llegar al poder y después cambian la Constitución y se eternizan en el poder, como (el presidente venezolano Hugo) Chávez y (mandatario de Bolivia Evo) Morales».
Oviedo fue uno de los protagonistas del golpe de Estado de 1989 que derrocó al dictador Alfredo Stroessner (1954/89), del Partido Colorado.
«Después de 1989, todo ha sido orquestado» por los gobiernos colorados, dijo el ex general, en referencia a las acusaciones de golpista de las que fue objeto, así como los cargos en su contra por el asesinato del vicepresidente José María Argaña en un confuso incidente el 23 de marzo de 1999.
Oviedo, ex jefe del ejército paraguayo, fue sobreseído, el año pasado, por la justicia de su país de esas acusaciones.
Fue candidato presidencial del Partido Colorado en 1998, pero su enemigo político de entonces, el presidente también colorado Juan Carlos Wasmosy (1993/98), lo acusó de intentar un golpe y lo arrestó dos meses antes de los comicios. En reemplazo de Oviedo se postuló su compañero de fórmula, Raúl Cubas, que venció en las elecciones y liberó al ex general; pero fue separado del cargo por el Parlamento a siete meses de asumir y cinco días después del asesinato de Argaña, cuando el Congreso ungió presidente a Luis González Macchi, que fungía como titular del Senado.
Cubas se exilió en Brasil y Oviedo huyó a Argentina, pero en junio de 2000 fue capturado por la policía brasileña en Foz de Iguazú.
La justicia brasileña rechazó un pedido de extradición de Paraguay contra Oviedo y lo liberó 18 meses después, al calificar su caso de «persecución política disfrazada».
En junio de 2004, Oviedo retornó a Paraguay y se entregó a la justicia, siendo detenido en una cárcel militar hasta setiembre de 2007.
«El Partido Colorado en 1989 siguió siendo el partido en el poder», señaló el ex general, quien agregó que «recién (tras las elecciones) el 20 de abril de 2008 es que el gobierno pasa a manos de una alianza», en referencia a la Alianza Patriótica para el Cambio (APC) que llevó a Lugo a la Presidencia.
En esos comicios, Oviedo salió en tercer lugar con 23% de los votos, detrás de Lugo (41%) y la candidata colorada Blanca Ovelar (31%).
«Los partidos hegemónicos, por los años en el poder, se desgastan y la gente busca alternativas», afirmó Oviedo, quien se separó del Partido Colorado y fundó la Unace.
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