Respuesta al desafiante ultimátum de Pekín

Taiwan enfrenta al poderío chino

China no descartó el uso de la fuerza si Taiwan sigue rechazando sus ofertas para llegar a «una reunificación pacífica», declaración que el gobierno comunista dio a conocer a pocos días de las elecciones presidenciales en la isla.

La dura advertencia china y la inmediata respuesta de Taiwan repercutieron duramente en los mercados financieros asiáticos, visto por ejemplo que la Bolsa de Hong Kong cerró con una baja del 2 por ciento.

La crisis Pekín-Taipei sacudió también a la Bolsa de la próspera isla, que terminó la rueda con una caída del 1,8 por ciento.

En un «libro blanco» difundido por la agencia Nueva China, el gobierno de Pekín confirmó que recurrirá «a todas las medidas posibles, incluída la fuerza» en el caso de una invasión extranjera o de una separación «bajo cualquier nombre» de la isla, o «si el gobierno de Taiwan seguiera rechazando para siempre negociar una solución pacífica».

El documento define «ideal» a una salida del problema basada en el modelo aplicado para las ex colonias de Hong Kong y de Macao, que mantienen su sistema capitalista incluso bajo la bandera comunista. Lo que el gobierno de Pekín ofrece es una reunificación que permita a Taiwan mantener tanto su sistema socio-económico como sus fuerzas armadas.

La respuesta de Taiwan al reclamo chino no se hizo esperar, visto que la cancillería de la isla aclaró que «las dos orillas del estrecho de Taiwan se encuentran bajo gobiernos separados desde el 1949″.

Taiwan confirmó así que es un Estado autónomo y que no tiene intención de aceptar el enfoque de Pekín, según el cual las negociaciones políticas entre ambas partes deben respetar el principio de la existencia de una sola China.

Para la China comunista, Taiwan sigue siendo una isla rebelde –a 250 kilómetros de sus costas sur-orientales– donde en 1949 encontró refugio el gobierno nacionalista derrotado en la guerra civil.

Taiwan, que cuenta con una larga tradición democrática, rechaza una reunificación hasta que China no sea a su vez un país democrático y pide en cambio una negociación de Estado a Estado.

El cruce de declaraciones Pekín-Taipei se produjo a pocos días de las elecciones presidenciales en la isla, previstas para el 18 de marzo.

En 1996, durante las primeras elecciones libres en la milenaria historia china, el Ejército Popular de Liberación del país comunista llevó a cabo una serie de imponentes maniobras militares para atemorizar a las tentaciones independentistas de una parte de los 22 millones de habitantes de Taiwan.

Las amenazas lanzadas ayer son sin embargo más peligrosas, visto que el gobierno comunista amplió la posibilidad de una intervención militar incluso al rechazo de una negociación, hecho que le resta margen de maniobra a las futuras decisiones de Pekín.

En el pasado las amenazas estaban en cambio limitadas a la eventualidad de una declaración de independencia, o a una invasión extranjera en Taiwan.

El Diario del Pueblo –órgano del Partido comunista chino (PCCH)– escribió un editorial en el que recuerda que el regreso bajo la bandera china de Hong Kong y de Macao se concluyó sin problemas. El tema de Taiwan se encuentra ahora «en una nueva fase», precisó el periódico.

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