OPINION INTERNACIONAL

LAS ELECCIONES SALVADOREÑAS

Al mitin final en la céntrica alameda Juan Pablo II confluyeron caravanas de autos, camiones y buses desde las 14 cabeceras departamentales, y los simpatizantes se extendieron a lo largo de más de un kilómetro coincidiendo en la consigna de «Ya viene el cambio», al son de cumbias y merengues, como corresponde, con letras alusivas.

Ése fue el lema central de la oratoria de Funes, el periodista de 49 años que asumió la candidatura presidencial: «Hemos tenido una jornada inolvidable. De todos lados del país, hombres, mujeres, niños, ancianos se han movilizado impulsados por la esperanza de un cambio. En El Salvador necesitamos un cambio, es una necesidad imperiosa. No vamos a tener otra oportunidad histórica como la de este 15 de marzo. Tenemos que sacar a ARENA del gobierno, de la Casa Presidencial», enfatizó.

Insistió en la idea de que «durante décadas no hemos tenido alternancia, sino una sucesión de partidos oficiales. Hoy debemos terminar con esa usurpación de la voluntad ciudadana». Para cumplir esos objetivos, la campaña electoral lo llevó desde noviembre a visitar los 262 municipios del país y a realizar múltiples reuniones con los diversos sectores sociales y profesionales. En ellas fijó las prioridades de un futuro gobierno del FMLN: buscar el bienestar de los salvadoreños, pero principalmente «de aquellos que padecen pobreza, marginación y exclusión». A la vez, se propuso trabajar «por el impulso a la reactivación económica del país», en momentos de crisis internacional y cuando la banca endurece las condiciones para el acceso al crédito.

En materia de política exterior, estableció los lineamientos de una política exterior independiente y soberana, «sin sujetarse a ningún poder extranjero». El Salvador es el único país latinoamericano que mantiene tropas en Irak.

El FMLN enfrentó la «campaña del miedo», agitada por ARENA con la calumnias de que si la antigua fuerza guerrillera llegaba al gobierno iba a instalar «una dictadura» y a afectar la inversión privada. «La campaña del miedo ha fracasado ­dijo Funes- porque tenemos más conciencia cívica y sabemos distinguir entre una ruta nueva y el viejo camino del continuismo. Estamos en una hora decisiva. Por eso debemos tener el coraje de cambiar». Su principal contendor es el candidato arenero Rodrigo Ávila, ex director general de policía.

En el último período se produjeron interesantes definiciones. El Partido Demócrata Cristiano se pronunció en favor de la candidatura de Funes. Se trata de un partido tradicional en El Salvador, que incluso ocupó la presidencia en 1979 en la persona de su antiguo dirigente Napoleón Duarte. En el acto final de campaña de Funes (en el que también participó el candidato a la vicepresidencia, Salvador Sánchez Cerén) se hizo presente en señal de adhesión el ex candidato presidencial del derechista Partido de Conciliación Nacional (PCN), Tomás Chévez, que abandonó dicho partido luego que éste resolvió apoyar al candidato de ARENA.

Algunos hechos a recordar en esta instancia. Farabundo Martí, que da su nombre al Frente, fue el secretario de Augusto César Sandino, el «general de los hombres libres», y junto a él combatió por la independencia de Nicaragua contra el imperio. En El Salvador se mantiene vivo el recuerdo de monseñor Oscar Arnulfo Romero, arzobispo de la capital, asesinado vilmente el 24 de marzo 1980 mientras oficiaba misa en la catedral, en represalia por su defensa permanente de los Derechos Humanos. Las recientes elecciones parlamentarias y municipales del 18 de enero alientan nuestra esperanza de una victoria del Frente el próximo domingo, ya que resultó la primera fuerza en número de votos y en la conquista de bancas en el Parlamento unicameral, desplazando a ARENA, superó a ésta en 10 de los 14 departamentos, acrecentó considerablemente el número de alcaldías y de concejos departamentales conquistados (a pesar de perder en la capital) mientras ARENA sufrió un sensible bajón, y a la vez gobernará al mayor número de salvadoreños a través de los gobiernos locales.

Los ojos de los pueblos de América Latina y el Caribe se fijan hoy con apasionado interés en El Salvador. Vamos a seguir de cerca sus avatares, incluso trataremos de estar allí.

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