Correa busca la reelección
La campaña para los comicios generales del 26 de abril en Ecuador arranca oficialmente hoy martes con un paisaje alentador en los sondeos para el presidente Rafael Correa, pero sombrío políticamente por un escándalo que removió sospechas sobre supuestos nexos de Quito con las FARC.
La contienda es vista como la más compleja que ha enfrentado el país en su historia reciente no sólo por los 6.000 cargos en disputa, sino por ser la primera en la que un presidente buscará la reelección inmediata.
«Estamos luchando contra todos, todos se han juntado para tratar de parar este proceso», afirmó Correa, previendo una dura campaña en la que pondrá a prueba su popularidad y su récord de cuatro victorias electorales en línea en dos años y medio.
Correa fue elegido para un período de cuatro años que debía concluir en 2011, pero gracias a la nueva Constitución promovida por él -y aprobada en referendo- logró postularse para un nuevo mandato de cuatro años.
Con una popularidad que siempre ha estado por encima del 50%, el jefe de Estado enfrentará a siete aspirantes, entre ellos sus enconados opositores Alvaro Noboa -considerado el hombre más rico de Ecuador- y el ex presidente Lucio Gutiérrez, destituido en 2005.
Correa aparece como el amplio favorito con una intención de voto que ronda el 47 y 54%, según dos encuestadoras privadas.
«Con las actuales tendencias me parece que Correa tiene opciones absolutas de ganar en primera vuelta, porque hay una dispersión tan grande en sus opositores que no creo que se pueda pensar en un reñido duelo», dijo a la AFP Hugo Barber, director de la encuestadora Perfiles de Opinión.
No obstante los buenos augurios, el líder izquierdista está bajo el acoso de sus opositores y un sector de la prensa por la captura de un ex secretario ministerial de Gobierno por supuestos nexos con el narcotráfico.
Chauvín negó cualquier vínculo con el tráfico de drogas, pero admitió su estrecha amistad con Raúl Reyes, el segundo jefe de las FARC abatido hace un año en Ecuador en una acción militar colombiana, que provocó la ruptura -que mantiene- de las relaciones entre Bogotá y Quito. Su confesión removió las sospechas sobre la supuesta simpatía del gobierno ecuatoriano con la guerrilla marxista, avivadas en su momento por Colombia. Correa condenó vehementemente el accionar de las FARC aunque, refiriéndose a Chauvín, aseguró que en su país no es delito ser amigo de los rebeldes.
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