MOZART ASESINADO
Yo pienso a mi vez: ¿cuántos Mozart asesinados hay entre los niños palestinos que segó la aviación israelí el martes en la escuela gestionada por la ONU en Jabaliya, en el norte, a los que se sumaron los muertos en otra escuela en Khan Yunis, en el sur, y una tercera en un campo de refugiados en la propia ciudad de Gaza? Sólo en la primera se mencionan 40 muertos, muchos de ellos niños. A esa altura se contabilizaban 159 niños muertos entre los 660 muertos palestinos y alrededor de tres mil heridos. La cuota de sangre se eleva sin cesar, porque mientras en el Consejo de Seguridad se discute por largas horas, la matanza no se detiene. Apenas se logró una tregua de tres horas por día, porque EEUU e Israel rechazaron las propuestas de cese al fuego.
Basta la imagen de ese niño decapitado en Jabaliya para desvirtuar todas las alegaciones de los gobernantes israelíes y de su embajadora ante la ONU, Gabriela Shalev. Ésta declaró que ellos toman todas las medidas para evitar bajas civiles y efectúan tiros de precisión, pero no será tanta cuando han matado a sus propios militares. Dijo que arrojan panfletos para anunciar los bombardeos, pero los que se refugiaron en la escuela habían sido advertidos por ese medio precisamente, lo que resultó una trampa mortal.
La embajadora Shalev batió todos los récords cuando afirmó que había cesado la ayuda humanitaria porque las bodegas estaban repletas, cuando la verdad es que dos tercios de la franja están sin electricidad, sin combustibles, sin medicinas, el Programa Alimentario Mundial denunció que faltan los alimentos básicos y la situación es «espantosa». Las morgues desbordan de cadáveres. Lo mismo dicen los habitantes de la franja cuyo testimonio se recoge por diversos medios. Ello deriva del cerco que Israel ha establecido desde hace 18 meses por aire, mar y tierra. A eso le llama Israel haberse retirado de dicho territorio. Ahora, ante la presión internacional, se han comprometido a establecer por breve lapso un corredor humanitario.
Un canal uruguayo envió un periodista y un camarógrafo al lugar de los hechos. No los dejaron ingresar a la franja. El director de la oficina de prensa del gobierno israelí fue conminado a explicar esta decisión. En mi vida oí un galimatías semejante, cuando estaba en juego nada menos que la libertad de prensa en una instancia que conmueve al mundo. Dijo que los periodistas no podían estar cerca de las tropas, y que esperara (sentado) que le llegaran las noticias (¿proporcionadas por quién?). El corresponsal acotó que en toda guerra la primera víctima es la verdad. La explicación bien sencilla es que los agresores no quieren que se documenten sus crímenes, y que en lo posible se mantengan ocultos. Por eso imponen la censura total, como aquí en la época de la dictadura. Pero es un vano empeño, porque la verdad se va abriendo paso y el mundo sabe que estamos ante una masacre y medidas de retaliación como aplicaban los nazis. Por más que pretendan negarlo, el paralelo brota de la realidad misma. Amnistía Internacional dice que Israel violó todas las disposiciones de la Convención de Ginebra y la Asociación Americana de Juristas (AAJ, una ONG con estatuto consultivo en el Consejo Económico y Social de la ONU declaró que «la brutal agresión de Israel es la culminación de una política de terrorismo de Estado que contiene numerosos elementos de los crímenes del genocidio y del apartheid».
En la prolongada sesión del Consejo de Seguridad, ampliada a los países de la región, Mahmud Abbas reclamó «el fin inmediato y completo de la agresión israelí» en la franja de Gaza y el levantamiento del «cerco sofocante» sobre el territorio. Hubo varios pronunciamientos en la misma dirección, y una gestión paralela franco-egipcia (Sarkozy y Mubarak). En el debate, tanto la citada Shalev como la secretaria de Estado Condoleezza Rice se opusieron al cese al fuego. Al final todos los miembros del Consejo de Seguridad hicieron un llamado a detener en forma inmediata todas las acciones de violencia, con la única excepción de EEUU. Funcionó la misma dupla que se pronunció frente a todas las agresiones de Israel y al bloqueo estadounidense a Cuba, en contra de la opinión de la comunidad internacional.
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