IMPUNIDAD AMENAZADA
El Fiscal de la Corte, el jurista argentino Luis Moreno Ocampo acusó formalmente a Bashir de supervisar un plan de genocidio destinado a eliminar a algunas tribus africanas como los Fur, los Marsalit y los Zaghawa, para que ocupen sus tierras grupos árabes. Cabe señalar que tanto los asesinos como las víctimas son musulmanes, lo que quizás explique la relativa indiferencia de gran parte del mundo ante matanzas masivas y brutales violaciones de derechos humanos, tales como el uso de la violación en serie como arma de guerra. Pero si la impunidad de Bashir y sus colaboradores más cercanos está amenazada, no existe en absoluto la certeza de que será juzgado. Después de todo, sigue en el poder y cuenta con un sólido apoyo tanto en los estratos políticos como en los militares de su país.
Según informa Peter Martell de la BBC desde Khartoum, en la capital sudanesa reina una tensa calma. En un acto de inauguración de una represa hidroeléctrica, en el que habló Bashir, fue quemada una efigie de Luis Moreno Ocampo. En caso de que se expida la temida orden de arresto se esperan grandes manifestaciones de apoyo a Bashir. Mientras en el Consejo de Seguridad se plantea la posibilidad de una dilación de los procedimientos contra el líder sudanés, crece la tensión en la frontera con Chad. Ambos países están enfrentados por dar asilo a grupos rebeldes rivales. El peligro de una guerra en gran escala es muy real.
Existe un virtual consenso internacional sobre la veracidad de las acusaciones. Pero se plantea una dura interrogante ¿ La justicia no estará reñida con la prudencia? ¿ No se convertirá el intento de la comunidad internacional de juzgar al ideólogo de las matanzas de Darfur en un terrible bumerang que causará más horrores y más muertes? Al respecto se ha planteado un interesante debate en las páginas del «New York Times». En un artículo firmado por el clérigo protestante sudafricano Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz de 1984, éste defiende apasionadamente el enjuiciamiento de Bashir y censura duramente a los líderes africanos renuentes a apoyar a la Corte Internacional de Justicia. En la parte medular de su artículo argumenta Tutu : «Los líderes africanos sostienen que la iniciativa de la Corte Internacional de Justicia frustrará los esfuerzos por promover la paz en Darfur. Sin embargo, no habrá paz ni seguridad hasta que los habitantes del país puedan disfrutar de una genuina justicia. No hay paz precisamente porque no hubo justicia. Por más dolorosa e inconveniente que sea la justicia , tuvimos ocasión de comprobar que la alternativa, ignorar los crímenes, es mucho peor. El extender una orden de arresto contra el presidente Bashir sería algo extraordinario para el pueblo de Sudán y para todos aquellos que dudan de que líderes y gobiernos poderosos puedan ser castigados por actos inhumanos. Los líderes de Africa deberían apoyar esta iniciativa histórica y no trabajar contra ella.»
Otro líder religioso, Franklin Graham, que preside una organización evangélica norteamericana de ayuda a Darfur, escribe en la misma edición del «New York Times» esgrimiendo una tesis contraria a la de Tutu. En su artículo escribe : «En mis 16 años de trabajo en la ayuda humanitaria en Sudán, fui testigo de gran parte de la violencia provocada por el gobierno. Se estima que en Darfur murieron 300.000 personas y que 2 millones y medio de personas tuvieron que huir de sus hogares debido a la lucha entre los rebeldes y las fuerzas del gobierno y sus milicias aliadas, los Janjaweed. La destrucción no se detiene allí : nuestra organización identificó unas 500 iglesias destruidas por las fuerzas del Sr.Bashir. Pero arrestar al Sr. Bashir amenaza con anular los progresos realizados por el país. En 2005, el gobierno de Sudán y el Movimiento por la Liberación del Pueblo de Sudán firmaron un acuerdo de finalización de la guerra civil en el Sur. El acuerdo preparó el terreno para elecciones en el Sur y para un referéndum sobre la independencia del Sur que está proyectado para 2011. El acuerdo trajo beneficios a Sudán, pero no es seguro que vaya a durar. El Sr. Bashir, que enfrentó a miembros de su propio partido para el acuerdo sea aprobado, es un factor decisivo para su cumplimiento.»
«Yo quiero ver justicia en Sudán pero creo que la paz es prioritaria. El Sr. Bashir, acusado de genocidio y de crímenes contra la humanidad, sin duda no es el negociador ideal de acuerdos de paz. Pero teniendo en cuenta a ambos bandos enfrentados en Sudán, no existe garantía alguna de que quien venga en su lugar sea mejor.» Su conclusión : la justicia sin paz será una victoria vacía. No es la primera ni la última vez que se plantea un dilema de esta naturaleza. Y sin duda, nadie puede estar seguro de cuál de las dos opciones es la que tiene menos riesgos.
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