El ministro español de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, dimitió ayer presionado por la oposición conservadora, que le acusa de mala actuación en un asunto de corrupción en varios ayuntamientos, y por los jueces, que la semana pasada fueron a la huelga.
“Cuando uno se da cuenta de que está siendo utilizado contra este proyecto (del partido socialista en el gobierno), lo que tiene que hacer es evitarlo”; “lo mejor es renunciar”, declaró Fernández Bermejo en una comparecencia ante los medios en la que anunció su dimisión.
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