Reclamo. Varios mandatarios pidieron a Obama que cese el "bloqueo"

Raúl Castro cumple hoy un año en el poder

El presidente de Cuba, Raúl Castro, llega hoy a su primer año de gobierno con un caudal de renovadas alianzas en América Latina fruto de una sostenida ofensiva diplomática, y la perspectiva abierta de una relación menos conflictiva con Estados Unidos.

«Unidad en la diversidad», dijo hace poco Raúl Castro al describir el maratón de visitas de presidentes de la región.

En un hecho sin precedentes en medio siglo de revolución, en los últimos 50 días viajaron a Cuba los gobernantes de Venezuela, Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Guatemala, y seguirá en marzo el de Honduras y después el de México.

Posicionado en el cargo que asumió formalmente el 24 de febrero de 2008 tras estar interino desde julio de 2006, Raúl irrumpió en un plano que siempre fue de dominio de su hermano Fidel, la política exterior, y realizó en diciembre pasado su primer viaje como presidente a la aliada Venezuela.

De Caracas siguió a Brasil, donde fue protagonista de una Cumbre de América Latina histórica para la isla comunista pues logró un asiento en el Grupo de Río y la condena unánime del embargo que le aplica Estados Unidos desde hace 47 años.

Para Cuba la Cumbre mostró el fracaso de los intentos de Washington por aislarla. Son una «muestra de apoyo y respeto» a Cuba, que se ganó por su resistencia ante Estados Unidos, subrayó el presidente de 77 años.

Todos los visitantes latinoamericanos reclamaron al gobierno de Barack Obama que cese el «bloqueo», e incluso el guatemalteco Alvaro Colom pidió «disculpas» a Cuba porque el territorio de su país fue usado por Estados Unidos, en 1961, para preparar la invasión de Bahía de Cochinos.

«América Latina no vive una época de cambio sino un verdadero cambio de época», destacó en La Habana el ecuatoriano Rafael Correa en enero.

Académicos y observadores explican el acercamiento a partir del avance de la izquierda en América Latina, la asunción de Obama, la firma de Cuba de dos pactos de derechos humanos de la ONU y el anuncio de Raúl de «cambios», aunque aún no se concretan.

En un reporte publicado este fin de semana, Richard Lugar, principal republicano de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, consideró que es momento de reevaluar las sanciones estadounidenses a Cuba.

Abriendo esperanzas a la posibilidad de una distensión bilateral, Raúl se declaró dispuesto a hablar con Obama en «un lugar neutral», aunque Fidel, que escribe artículos en su convalecencia, ha lanzado fuertes críticas al nuevo presidente norteamericano.

«Raúl adoptó un enfoque más pragmático. Abrió un mecanismo de diálogo que va mas allá de las afinidades ideológicas», comentó un diplomático occidental en La Habana.

Un día después de asumir la presidencia, Raúl recibió al número dos del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, y a lo largo de 2008 a los presidentes de Rusia, China, Brasil, Uruguay, entre otros, expandiendo los nexos más allá de los muy estrechos con Caracas.

Del 28 de enero al 10 de febrero, viajó a Rusia, Argelia y Angola, antiguos aliados políticos con los que se pactan ahora inversiones y acuerdos económicos que permitirían a la isla relajar su alta dependencia de China y Venezuela -principal socio comercial y abastecedor de 92.000 barriles diarios de petróleo.

En cada visita a Cuba o en sus giras, Raúl Castro firmó convenios en las más diversas áreas: comercio, salud, energía, biotecnología, agricultura, minería, geología, ganadería, alimentos, cooperación científica y técnica.

Pero en América Latina el mapa de amigos dista de ser totalmente rojo, como lo evidenciaron las polémicas desatadas en Chile y Guatemala por las visitas de sus presidentes a la isla comunista.

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