Mano dura contra los violadores
El gobierno conservador de Silvio Berlusconi endureció ayer su política de seguridad tras adoptar un paquete de medidas que incluyen la cárcel obligatoria para las personas acusadas de violación y reglamenta las controvertidas «rondas» de voluntarios.
El decreto-ley fue adoptado unánimemente por el consejo de ministros y autoriza a los alcaldes a emplear las controvertidas rondas nocturnas de ciudadanos, un fenómeno impulsado desde hace varios años por los militantes de la xenófoba Liga Norte para atemorizar a los inmigrantes clandestinos.
La oficialización de las rondas generó reacciones en todo el país y se abrió un debate nacional sobre el reconocimiento de la labor de los grupos de ciudadanos voluntarios encargados de garantizar la seguridad. «Es una decisión exclusiva del gobierno», anunció por su parte el presidente de la República, el ex comunista Giorgio Napolitano, quien deberá ratificar la ley. «No es el camino que hay que seguir porque se alimenta la criminalización del emigrante. La Iglesia no las apoya. Los ciudadanos se deben organizar pero para defender a los más débiles», declaró por su parte monseñor Agostino Marchetto, secretario de la entidad de la Iglesia católica responsable de las Migraciones.
«Con la reglamentación de las rondas, el Estado de derecho abdica», denunció monseñor Marchetto.
Criticado por la oposición por esquivar con leyes urgentes el papel del Parlamento al adoptar decretos que no son sometidos a debate en el Congreso, Berlusconi admitió haber recurrido a ese sistema por «el escándalo nacional» causado por las recientes violaciones de adolescentes.
El nuevo decreto impide que se otorgue la semilibertad a los condenados por violación así como toda medida alternativa a la cárcel, como la libertad condicional, considerando en sustancia al violador como irrecuperable socialmente.
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