ISRAEL: LA PAZ SE ALEJA
De cualquier modo, las elecciones destinadas a relevar al gobierno encabezado por Ehud Olmert (que llegó al cargo de primer ministro por enfermedad de Ariel Sharon y se va en medio de fundadas acusaciones de corrupción en reiteración real) parecen alejar las perspectivas de una paz duradera y estable con los palestinos. Tal es el resultado principal de estas elecciones, precedidas por 22 días de una ofensiva despiadada contra la franja de Gaza, que causó más de 1300 muertos y 5500 heridos y mereció la condena de pueblos, gobiernos y múltiples organizaciones contra el proceder genocida del gobierno de Tel Aviv.
Ello se debe al predominio electoral de los partidos de derecha y extrema derecha, impulsores de la guerra a ultranza y a la vez del cercenamiento de los derechos de los árabes israelíes, los árabes residentes en territorio de Israel y en Jerusalén este.
Las perspectivas no difieren mayormente por el lado de Kadima y de Tzipi Livni, que ganó la nominación del partido oficialista. Ella fue sostenedora «enragée» de la invasión a Gaza en todas sus instancias. Además, como canciller firmó con Condoleezza Rice en Washington un Tratado de Seguridad con EEUU, el último acto del desprestigiado gobierno de Bush, el cual dotó al ejército de Israel de armamento altamente sofisticado y municiones en profusión, hasta convertirlo en uno de los más poderosos del mundo, e incluso con armas prohibidas como el fósforo blanco que se utilizaron en Gaza.
A ello se suma otro elemento de extraordinaria importancia. En diciembre 2008, en vísperas de la invasión a Gaza que comenzó el día 27, Tzipi Livni declaró que las aspiraciones nacionales de los árabes israelíes no serían realizables en Israel después de la creación de un estado palestino. Cito sus palabras en la versión francesa: «Podremos decir a los ciudadanos palestinos de Israel, a los árabes de Israel, que la solución de sus aspiraciones nacionales se encuentra fuera de aquí». («Nous pourrons dire aux citoyens palestiniens d’Israël, aux arabes d’Israël, que la solution à vos aspirations se trouve ailleurs»). La información agrega que «los árabes israelíes reaccionaron con indignación a las declaraciones de Livni que pidió que los ciudadanos árabes se vayan de Israel hacia un nuevo estado palestino, a fin de permitir la creación de un Israel puro». El diputado Ahmed Tibi dijo que «ella (Livni) copia a Netanyahu y debe decidir si cuenta con dejar a más de un millón de árabes sin derechos políticos ni identidad nacional, o si tiene la intención de transferir a ese más de un millón de ciudadanos a un estado palestino a crearse». El presidente de la Autoridad Nacional Palestina Mahmud Abbas expresó por su parte que esas declaraciones constituían «una traba al proceso de paz». Una analista señala que según Livni «la población árabe sólo podría resolver sus aspiraciones en los territorios palestinos, lo que suponía despojar de todos sus derechos al 1,3 millones de árabes israelíes». Cabe acotar que ahora los árabes israelíes de Jerusalén pueden votar únicamente a los cargos municipales, no a la Kneset.
Los tres partidos árabes representados en la Kneset lograron ocho diputados, la mitad en la lista Árabe Unida de Ta’al (votada mayoritariamente por los beduinos), y otros tres están incluidos en listas judías. El cuadro electoral se completa con el frente de izquierda Hadash (Frente Democrático por la Paz y la Igualdad) que incluye al Partido Comunista israelí (Maki) y otras organizaciones, pasó de tres a cuatro diputados y logró expresión entre jóvenes judíos en Tel Aviv.
El notable historiador británico Eric Hobsbawm dice que las acciones de Israel en Gaza «cubren de vergüenza a todos los judíos» y concluye: «Como ya aconteció con la guerra del Líbano en 2006, la masacre de Gaza torna aún más sombrío el futuro de Israel. Y también el futuro de los 9 millones de judíos de la diáspora. No seamos hipócritas: criticar a Israel no implica siquiera un atisbo de antisemitismo». Y quiero concluir con este cable: «Al menos un palestino murió y otros tres resultaron heridos en un ataque aéreo israelí en el sur de la franja de Gaza». Esto ocurrió el 13 de febrero. No hubo ningún cohete Qasam, ningún pretexto. Pero Israel sigue derramando sangre palestina, día tras día.
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