Netanyahu negocia con la derecha y partidos religiosos
Los representantes del partido religioso ultranacionalista Hogar Judío, con 3 de los 120 escaños del Parlamento elegidos el martes, prometieron apoyar su candidatura al puesto de primer ministro.
«Benjamin Netanyahu será primer ministro», señalaba el editorial del diario liberal Haaretz, que apoyó abiertamente durante la campaña a su rival Tzipi Livni, del partido Kadima en el poder durante la anterior legislatura.
«La elección está ahora en manos de Netanyahu», añadía.
Para reunir una mayoría, el líder del principal partido de la oposición de derecha puede aliarse con la extrema derecha y las formaciones religiosas, o tratar de formar un gobierno más amplio con la participación del Kadima de centro derecha.
La primera opción le asegura una mayoría de 65 diputados sobre 120. Desde un punto de vista de aritmética parlamentaria es ampliamente suficiente para formar gobierno. Pero desde una perspectiva internacional, el efecto sería desastroso.
Un gobierno comprometido con intensificar la colonización en los territorios palestinos y hostil a todo compromiso territorial tal y como quiere la extrema derecha, podría provocar fricciones con la nueva administración estadounidense de Barack Obama, que parece menos dispuesta a concederle un apoyo incondicional a Israel.
El propio Netanyahu se pronunció a favor de un gobierno abierto durante su campaña electoral, cuando reconoció que fue un error depender totalmente de la extrema derecha durante su primer mandato como primer ministro, entre 1996 y 1999.
Algunos dirigentes de Kadima no descartaron esta posibilidad, en especial el antiguo ministro de Defensa Shaul Mofaz, indicó ayer la radio militar.
Otro dirigente del partido, cercano a Tzipi Livni, el viceprimer ministro del gobierno saliente, Haim Ramon, tampoco lo ve con malos ojos.
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