ISRAEL: GIRO A LA DERECHA
El centroderechista partido Kadima de la canciller Tzipi Livni ganó en la Kneset de 120 miembros un escaño más que el Likud (28 a 27, con 36 mil votos de diferencia), pero Netanyahu ya se reunió con los partidos de extrema derecha con vistas a la conformación de un bloque con respaldo de la mayoría parlamentaria. Esta perspectiva no parece alcanzable para Livni. La opción de un gobierno de rotación (dos años para cada uno como primer ministro) también ha sido descartada. Y la sugerencia inicial de la canciller de un gobierno de coalición encabezado por ella que incluyera al Likud ha sido rechazada de plano por el aludido.
El cambio más relevante de esta elección es el crecimiento significativo del partido Israel Beiteinu (Israel Nuestra Casa) de Avigdor Lieberman, que reúne a los inmigrantes judíos de origen ruso y se ubicó como tercer partido, pasando de 11 a 15 diputados y desplazando de ese lugar al Partido Laborista. Israel Beiteinu es un partido de extrema derecha, ultranacionalista y racista, que ha sido comparado al Frente Nacional de Le Pen en Francia o al partido de Jörg Haider en Austria. Aspira a que Israel sea un estado «étnicamente homogéneo», sin árabes, (una variante de los «arios puros») y que los árabes residentes en Israel sean desplazados a territorios palestinos. Esto se refiere nada menos que a 1,3 millones de árabes sobre una población total de 7 millones de habitantes. Desde el pique, Lieberman (que fungió como asesor de Netanyahu, y que también integró el gobierno de Olmert durante un año y medio como ministro de Asuntos Estratégicos) declaró en términos categóricos su intención de aliarse con el Likud: «Queremos un gobierno de derecha y no lo ocultamos». El Jerusalem Post opina que «Israel Beiteinu tiene en sus manos las llaves del desenlace electoral».
La elección es considerada una derrota histórica del Partido Laborista, fundador del Estado de Israel con David Ben Gurion, la mayor desde que perdieron el control por primera vez en 1977. Cayó de 19 diputados a 13. Éste, unido al anterior, ha sido el rasgo más claro del giro a la derecha, así como el hecho de que el izquierdista Meretz quedó reducido a 3 diputados. Por otra parte, el laborismo está conducido por Ehud Barak desde que en junio de 2007 reemplazó al antiguo dirigente sindical Amir Peres, y ahora como ministro de la Defensa condujo la ofensiva contra Gaza, siendo el militar más condecorado del país. Se estima que su estilo autoritario, su negativa a buscar el camino de la paz con los palestinos preconizado en su hora por el primer ministro laborista Yitzaj Rabin (asesinado por un fanático israelí de ultraderecha en 1995 en Tel Aviv) ha socavado la influencia del laborismo en la opinión pública.
Netanyahu apoyó integralmente la reciente ofensiva israelí y frente a las críticas de diverso origen manifestó que «ésta no había ido demasiado lejos» y que «no había más alternativa que derribar al régimen de Hamas en Gaza». Con él al timón, las perspectivas de búsqueda de la paz son muy remotas. Tanto es así, que Netanyahu ya se ha reunido también con dos partidos de la ultraderecha religiosa, que suman 7 diputados y son acérrimos defensores de la colonización judía sin restricciones, por motivos religiosos e históricos. Se trata de Hogar Judío y Unión Nacional, hostiles a la creación de un estado palestino desde sus orígenes (ya que reconocen como fundador al Herut de Vladimir Jabotinsky) y abogan por el «Gran Israel» y la emigración de los árabes israelíes hacia los países árabes. O sea, la expulsión. En un terreno próximo se sitúan el partido de la Torá (Judaísmo Unificado), integrado por ultraortodoxos ashenazim, con 5 diputados, y el Shas, de ultraderechistas religiosos sefaradíes, con 11 diputados. Éstos se han arrimado a sucesivos gobiernos y reclaman siempre mayores concesiones para las escuelas religiosas. Estuvieron contra la retirada de Gaza decidida por Sharon en 2005 e integraron la coalición dirigida por Rabin.
Netanyahu ya les ofreció el ministerio de Vivienda y Construcción, lo que implicaría otorgar carta blanca a los colonos israelíes para mantener y extender sus colonias en territorios palestinos.
El panorama es complejo y el espacio se termina. Mañana completaremos el cuadro y las perspectivas inmediatas
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