OPINION INTERNACIONAL

LO QUE NO DICE LA PRENSA DE VENEZUELA

Se presentan como verdaderos defensores de la libertad de prensa, incluso hicieron punta en numerosas oportunidades contra el gobierno electo de Venezuela, pero en realidad asimilan libertad de prensa con libertad empresarial y olvidan lo más importante: que debería ir indisolublemente unida a la libertad de expresión y al derecho de todo ciudadano a informarse para procesar una opinión propia.

Ese objetivo es muy difícil en nuestro país cuando la comunicación está tan flechada.

Mañana el pueblo venezolano vota en un referéndum para realizar algunas reformas a la Constitución.

Es un proceso que, en estos últimos tiempos, lo han vivido varios de los pueblos hermanos en Latinoamérica. Sin embargo, en esta ocasión, las baterías están concentradas en el proceso venezolano y la tergiversación del contenido de las reformas.

Bastaría realizar una rápida encuesta por la calle para que una gran cantidad de montevideanos responda que se trata de que Chávez sea presidente toda la vida. La respuesta surge de la información recibida y ese es el mensaje con que se ha bombardeado a los uruguayos.

Conviene precisar dos cosas: el referéndum no es sobre Chávez y es, fundamentalmente, otra cosa: una propuesta de cambio sobre las leyes electorales.

La derecha y los liberales de nuestro país y de nuestra América han puesto el grito en el cielo, sin embargo, los europeos poca importancia le han dado.

Se habla de gobernante vitalicio, hasta alguno habla de semidictadura, en fin, hay para todos los gustos.

Una serie de organizaciones sociales que apoyan el proceso bolivariano organizaron ayer, con el beneplácito y el apoyo de la embajada de Venezuela, un acto en el que se explicó el verdadero sentido del referéndum y además se informó sobre la situación en Europa, lo cual explica su silencio.

Se trata de que 16 países integrantes de la Unión Europea contemplan en su Constitución que su presidente (en regímenes presidencialistas), o su primer ministro (en los parlamentarios) puedan ejercer mientras el pueblo los vote.

Es decir, mientras hagan las cosas bien y la ciudadanía los reelija, pueden gobernar sin restricciones.

Permítanme nombrarlos: Chipre, Grecia, Italia, Eslovenia, Eslovaquia, Suecia, Estonia, Letonia, Dinamarca, Alemania, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Reino Unido, Irlanda y Portugal.

Claro que a ningún medio de prensa criollo se le ocurre criticarlos ni adjetivarlos como lo hacen con Hugo Chávez ni realizar campañas en contra de esas leyes electorales que en definitiva son las mismas sobre las que se va a pronunciar el pueblo venezolano.

Porque de eso se trata en realidad, ya que esta «reelección indefinida», como la tildan, tiene dos presupuestos básicos: uno, que es para todos los cargos electorales del país desde el presidente de la República hasta los ediles departamentales y, en segundo lugar, se habilita la reelección, pero ello depende de la voluntad del soberano. Y aquí está la clave, nadie lo explica, es decir se politiza la información y se la deforma con el objetivo de desprestigiar un proceso absolutamente legal y al cual los uruguayos hemos utilizado tanto en reiteradas oportunidades para defender nuestros derechos.

Lo interesante es que, al igual que en nuestro país, serán los propios venezolanos los que decidirán sobre su futuro en las urnas.

Lo que los uruguayos deberíamos rever en lo inmediato (ya que se nos viene un proceso electoral) es el papel de las empresas (medios) de prensa y encontrar una forma que, sin atentar contra la libertad de expresión y de pensamiento, no permita que nos vendan gato por liebre con noticias «elaboradas» y «seleccionadas»

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