El conservador. Se entrevistó ayer con los dirigentes de la derecha religiosa

Netanyahu se afirma  como jefe del gobierno

El principal rival del Likud, el partido de centroderecha Kadima, de la ministra de Relaciones Exteriores Tzipi Livni, obtuvo 28 de los 120 escaños del Parlamento unicameral (Knesset), según los resultados definitivos de las legislativas del 10 de febrero dados a conocer ayer por la comisión central electoral.

Favorecido por esa escasa diferencia de sólo un escaño, Netanyahu seguía contando con el apoyo de un bloque de partidos de derecha que le aseguran una neta mayoría para formar gobierno.

En este contexto, se entrevistó ayer con los dirigentes de la derecha religiosa, opuestos a toda concesión a los palestinos, para tratar de integrarlos en su equipo. Netanyahu mantuvo esas consultas en un contexto de creciente preocupación internacional por el riesgo de que un gobierno con fuerte participación de la extrema derecha entierre el proceso de paz con los palestinos inexorablemente.

Estados Unidos y Europa han insistido para que Israel siga adelante en los esfuerzos por lograr un acuerdo de paz.

Netanyahu tenía previsto encontrarse ayer, según la radio pública, con representantes de dos partidos de la derecha religiosa -que suman siete diputados- acérrimos defensores de la colonización judía por motivos religiosos e históricos.

El miércoles se reunió con Avigdor Liberman, líder del partido de extrema derecha laico Israel Beiteinu, la tercera formación en el Parlamento con 15 diputados, que expresó su preferencia por un gobierno de derecha.

En cualquier caso, los medios de comunicación y los analistas coinciden en pensar que Netanyahu será el próximo primer ministro. A falta de aliados políticos, Livni no tiene ninguna posibilidad de formar el nuevo gobierno.

Según los analistas, Livni sólo puede contar con el apoyo de sus 28 diputados, dado que las formaciones de izquierda, muy debilitadas en los comicios, no le dieron su apoyo.

Así, el Partido Laborista, que de 19 diputados se quedó con 13, anunció que se resigna a quedar en la oposición porque la formación de un gobierno dirigido por Livni no le parece realista.

«La tendencia de los laboristas es no proponer a ningún candidato al cargo de primer ministro», declaró a la AFP el portavoz del partido, Lior Rothblat.

«Hay que acabar con este circo mediático. Livni no puede seguir pretendiendo haber sido elegida por el pueblo para tomar las riendas del país con el pretexto de que su partido tiene un escaño más», declaró a la AFP el politólogo Abraham Diskin.

La gran incógnita es saber si Netanyahu constituirá un gobierno restringido, respaldándose en Lieberman, o ampliado con la participación de Kadima, como ya dijo que era su intención.

Todos los diarios descartan un gobierno de Livni, incluso en el caso improbable de que Lieberman le diese su apoyo.

El presidente israelí, Shimon Peres, debería iniciar la semana próxima sus consultas con los partidos políticos para elegir al cabeza de lista mejor situado para obtener la confianza del Parlamento.

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