La huelga está a un paso
Dirigentes rurales analizaban ayer un nuevo plan de lucha contra la política agraria oficial, con cese de venta de granos, a casi un año de la fallida alza de tributos a las exportaciones de soja, que desató una rebelión que puso en jaque al gobierno de Argentina.
«La huelga es inevitable», dijo a la prensa Eduardo Buzzi, uno de los líderes agrarios integrantes de la Mesa de Enlace, que se disponía a anunciar una paralización para los próximos días con movilización de productores a la vera de las rutas de la rica Pampa Húmeda de Argentina, una potencia alimentaria.
Los productores exigen la eliminación de las «retenciones» (impuestos a las exportaciones) de granos, que en el caso de la soja está situada en 35%, y que el gobierno abra una mesa de diálogo para negociar políticas para el sector, afectado además por una grave sequía que asoló gran parte del país.
Pero la nueva protesta tendrá como marco la severa crisis mundial, que derribó los precios de commodities agrícolas, lo que afecta la renta del sector agropecuario.
Se trata de un escenario opuesto al de marzo de 2008, cuando el gobierno impulsó un esquema de tributos móviles a las exportaciones de granos, con una alícuota que crecía en forma proporcional al aumento de precios internacionales de materias primas agrícolas, cuando las cotizaciones estaban en franca alza.
Un reciente estudio de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó que la producción de soja alcanzará este año a 40 millones de toneladas, 11,4% menos que en la temporada anterior, debido a la prolongada sequía, atenuada por recientes lluvias en la región agrícola.
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