OPINION INTERNACIONAL

LA MAGNIFICA VICTORIA DE EVO

Viene ahora el proceso de implementar las disposiciones incluidas en el nuevo texto, lo que demandará una ardua labor legislativa, para configurar la refundación de Bolivia como una nación plurinacional, que reconoce la plenitud de los derechos para los 36 pueblos indígenas y originarios que la habitan, y a la vez como un estado participativo y comunitario, con justicia social, que termina definitivamente con el colonialismo interno y externo, instaura la soberanía nacional íntegra y coloca los recursos naturales y los servicios básicos en manos del pueblo. Con el agregado de que se termina también con el latifundio, ya que la consulta anexa a la entrada en vigencia de la Constitución referida al límite máximo de posesión de la tierra para ser considerado latifundio será de 5 mil hectáreas, opción que triunfó por el 80,56% de los votos respecto a la propuesta de 10 mil hectáreas, que obtuvo apenas el 19,35%.

A este tema dedicamos nuestras notas de los días 27 y 28 de enero (La luna llena y Bolivia: democracia participativa). Allí dábamos como segura la victoria del «sí», lo que se confirmó plenamente, incluso en las cifras. En el cómputo definitivo, el «sí» gana por 2.064.397 votos, el 61,43%, contra 1.296.175 votos por el «no», el 38,57%. La ventaja es aplastante. Otro dato de enorme significación porque expresa el calado de la democracia participativa es que concurrieron a las urnas el 90,26% de los ciudadanos habilitados, el nivel más alto jamás registrado en Bolivia y uno de los más elevados del mundo, según destacaron los múltiples observadores internacionales. De 3.891.316 habilitados sufragaron 3.511.681, que se descomponen en 3.360.571 votos válidos, 59.528 en blanco y 91.581 nulos.

Por añadidura, las cifras definitivas depararon otra sorpresa: en Chuquisaca, donde se vaticinó en primera instancia el triunfo del «no», en las cifras oficiales definitivas ganó el «sí» por 51,54% (92.069 votos) frente al 48,46% (86.555 votos) por el «no», marcando una sonada derrota para Savina Cuéllar, que abandonó a sus antiguos compañeros y se plegó a la oposición y a sus acciones represivas y racistas, como las llevadas a cabo en Sucre, la capital departamental.

En este referéndum se puso en evidencia, como en anteriores instancias en Bolivia y en la mayoría de los países de América Latina, que colocaron a los partidos de izquierda y progresistas en el gobierno, el poder del voto ciudadano para dirimir las contiendas en forma democrática. En este sentido cabe reseñar la votación en cada uno de los 9 departamentos.

El «sí» triunfó en 5 departamentos, incluyendo Chuquisaca (como vimos). En el departamento de La Paz (que comprende la capital y El Alto) el «sí» logró 886.077 votos y el 78,12%, contra 248.172 votos y el 21,8% del «no». Sin embargo, el récord de aprobación se alcanzó en Potosí, por 80,07% contra 19,93% (190.517 votos contra 47.420). También en Oruro la ventaja del «sí» es contundente: 73,68% a 26,32% (128.911 votos a 46.061). Por último, en Cochabamba (donde fue revocado en el referéndum respectivo el prefecto opositor Manfred Reyes Villa), la ventaja del «sí» es de 401.837 votos (64,91%) frente a 217.269 (35,09%).

Por su parte, el «no» triunfó exclusivamente en los cuatro departamentos de la «media luna». Su mayor ventaja fue en Santa Cruz, el feudo de Rubén Costas y de Branko Marinkovich, cabezas de la oposición: 64,25% a 34,75% (481.744 votos a 256.578). Le sigue el Beni: 67,33% a 32,67% (70.600 votos a 34.251). En Pando, el departamento menos poblado y donde se produjo la reciente matanza de campesinos, el «no» triunfó por 14.995 votos (59,04%) frente a 10.403 votos (40,96%) del «sí». Cierra la marcha Tarija, donde el «no» obtuvo 83.359 votos equivalentes a 56,66%, frente a 63.754 votos y 43,34% del «sí».

Desde luego, el resultado afirmativo global de la consulta (y por cifras harto concluyentes) determina que sus resultados son obligatorios para todo el país, más allá de la pretensión del prefecto Rubén Costas y algún otro de que prevalezca el resultado parcial de cada departamento. Pero ésta es sin duda su última maniobra fullera para evitar que se ingrese de lleno a la etapa de la implementación por vía legal de las disposiciones contenidas en el texto constitucional que el pueblo soberano ha consagrado.

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