El "fenómeno" Liberman
No está claro si al inmigrar a Israel desde la ex Unión Soviética, Avigdor (entonces llamado, en ruso, Yvet) Liberman (50) sabía que tres décadas más tarde sería uno de los hombres fuertes de la política israelí.
Su partido de derecha Israel Beiteinu (Israel, nuestro Hogar), fue fundado en 1999, poco después de finalizar Liberman sus funciones como director de la oficina del entonces Primer Ministro Benjamin Netanyahu. Hoy, según las encuestas, se vislumbra como no menos que el cuarto partido político de Israel, aunque hay inclusive sondeos que le vaticinan igual cantidad o más escaños que al partido laborista.
El elemento más notorio de su propuesta es lo que en Israel ya se conoce como el «transfer» de la ciudadanía árabe de Israel. No se trata de una expulsión por la fuerza de quienes constituyen aproximadamente la quinta parte de la población del Estado, sino de la determinación de las fronteras del futuro estado palestino de modo que incluya a los árabes hoy israelíes.
«El resultado de las negociaciones de paz con los palestinos»- dice la plataforma del partido- «no debe ser un estado y medio para los palestinos y medio estado para los judíos». Israel Beiteinu aclara que «sería injustificable crear un estado palestino que excluya a los judíos mientras que Israel se convierte en un estado binacional con una minoría árabe de más del 20% de su ciudadanía».
En otras palabras, según Liberman, cada uno en su estado, sin mezclas.
El tema, claro está, ha desatado serias discusiones y ha llevado a que sus opositores no sólo discrepen con Liberman, sino que a menudo lo califiquen de «racista antiárabe» o hasta de «fascista». El no se amedrenta, sostiene que es el único que se anima a «decir la verdad» y advierte que si Israel no toma conciencia de lo que él «identificó» hace tiempo como «verdadero peligro», perderá su carácter de estado judío.
Su mensaje, evidentemente, no queda como una voz aislada en el desierto, ya que su peso político por ahora, en los sondeos- va en aumento. De los 11 escaños que tiene hoy en el Parlamento israelí (Kneset), las encuestas le vaticinan que pasará a no menos de 14.
Uno de los elementos que más le ha impulsado la campaña, aumentando tanto el apoyo recibido como las críticas en su contra, ha sido el choque frontal con los diputados de los partidos árabes Raam-Taal y Balad, a los que acusó de «apoyar al terrorismo».
La Comisión Central Electoral de la Kneset resolvió prohibir que ambos partidos se presenten en las elecciones, alegando que apoyan el discurso de los terroristas. Ahmed Tibi, jefe de Raam-Taal, aunque es ciudadano israelí, fue oficialmente, durante años, asesor de Yasser Arafat. Al participar en la conferencia para el Desarrollo y Libre comercio en Doha, Qatar, fue presentado como líder de la delegación palestina, a pesar de ser diputado en Israel.
Liberman atacó a menudo este fenómeno y dijo que es «inconcebible» que un parlamentario que trabaja libremente en Israel, se identifique plenamente «con el enemigo».
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