Escrito por: JOSE LUIS MARTINEZ
Para el presidente estadounidense Barack Obama, la guerra en Afganistán es una de sus prioridades de su política internacional y pretende enviar unos 30.000 soldados más para reforzar a cerca de 70.000 militares que ya se encuentran allí en las dos fuerzas multinacionales, una de ellas dirigida por la Casa Blanca y otra por la OTAN. Su secretario de Defensa, Robert Gates, le presentará en los próximos días un plan, que incluye el envío de tres brigadas (entre 3.500 y 4.000 hombres por brigada) de aquí a fin de año.
La situación se ha deteriorado críticamente, que las elecciones presidenciales que debían tener lugar en Afganistán en la primavera (boreal) de 2009 se han fijado finalmente para el próximo 20 de agosto por el clima de inseguridad, y el constante avance de los talibanes. Los comicios aplazados son las segundas presidenciales con sufragio universal directo de la historia del país, pero también desde que los talibanes fueron expulsados del poder a finales de 2001 por la coalición internacional dirigida por Washington y como respuesta a los ataques terroristas del 9/11.
El presidente Hamid Karzai ganó las primeras elecciones que tuvieron lugar en 2004 con 55% de los votos, después de encontrarse en la dirección del gobierno de transición con el patrocinio de Occidente y buena parte del mundo musulmán a principios de 2002. Sin embargo, en los últimos meses Karzai es cada vez más criticado, tanto en Afganistán como en la comunidad internacional, por su fracaso ante el aumento de la violencia y la corrupción de su gobierno.
Estados Unidos y sus aliados europeos de la OTAN está perdiendo la batalla en Afganistán, según el último balance militar elaborado por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS).
El think tank asegura, según recoge el Telegraph, que los talibanes están intensificando los ataques suicidas con bombas y la expansión de sus operaciones en zonas que antes se consideraban tranquilas. El vacío de poder fue rápidamente llenado por los insurgentes que enfrentan a las fuerzas internacionales -insuficientes para cubrir el terreno-, y a los efectivos afganos, bastante menos numerosos.
El almirante Michael Mullen, exhortó a los aliados de Estados Unidos a enviar más tropas a Afganistán, en momentos que los europeos se muestran reticentes al respecto. “Pasé mucho tiempo, con el secretario de Defensa Robert Gates, presionando a los miembros de la OTAN para que aporten la mayor capacidad que puedan”, dijo Mullen. Sin embargo, “reconozco que existen límites para ello”, agregó el jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense.
“Hay 10.000 militares más de la OTAN este año en Afganistán en comparación con el año pasado”, continuó. Pero “necesitamos esas contribuciones y necesitaremos más”, afirmó Mullen en Washington. “Espero que nuestro nuevo presidente lo solicite y que sus homólogos respondan a su llamado”, manifestó.
“No se trata solamente de necesidades militares, tenemos también necesidades financieras”, concluyó. Este año el tema será el punto central de la reunión de la OTAN que se desarrollará en Praga y a la que concurrirá el presidente Obama.
“Hay temor de que este conflicto pase a ser una guerra de Estados Unidos y no de la OTAN”, explicó Christopher Langton, un investigador IISS. “Otros miembros de la OTAN están planeando reducir sus tropas en Afganistán y Estados Unidos podría terminar aislándose otra vez. En vez de ser parte de una operación internacional, se convertiría en una nueva coalición de los voluntarios (como definió el ex presidente George Bush a la que lideró la invasión en Irak), con la única excepción de que la ocupación de Afganistán siempre contó con la legitimación de una resolución de la ONU”, agregó el analista. Para la gran mayoría comunidad internacional, la guerra en Afganistán es justa.
Asia Central es en la actualidad la región estratégica emergente en la cual se está configurando la nueva ruta de la energía desde Rusia y Oriente Medio hacia China, India y Extremo Oriente. El llamado oleoducto de la paz, por ejemplo, es un fastuoso proyecto regional para llevar petróleo del Caspio hasta la India, atravesando Afganistán y Pakistán. Y tanto Washington como la Unión Europea no quieren que sus aliados ya débiles en la región estén inmersos en conflictos armados, que hagan aún más volátil la zona.
La situación es tan difícil en esa región que Douglas Bloomfield, corresponsal del Jerusalem Post, alerta ante la posibilidad de que tomen el poder los extremistas islámicos en la vecina Pakistán. Teniendo en cuenta que posee armas nucleares, representa actualmente un peligro mayor que el de Irán. Según la revista Foreign Policy, un Pakistán dominado por Al-Qaeda sería el país más proclive a transferir tecnología nuclear a los terroristas. Es posible que Pakistán sea el mayor desafío que espera presidente estadounidense, opina este analista calificado.
En Afganistán hay una guerra inconclusa y difícil de ganar contra los fanáticos talibanes, coinciden todos. Afganistán, junto con Pakistán e Irak, forman hoy un triángulo de la muerte. Desde la denominada “Yihadistán”, la tierra de la yihad, el terrorismo lanza su cruzada contra Occidente y también contra sus aliados en el mundo árabe. En ese frente de guerra se estrena el nuevo comandante en jefe de Estados Unidos.
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