ISRAEL INDIGNADO

El anuncio de la justicia española de investigar a un ex ministro de Defensa israelí por crímenes de guerra presuntamente cometidos en la franja Gaza en 2002 y las críticas a la reciente ofensiva han sido acogidas con indignación en Israel.

Nadie niega que en 2002, y aún más durante la reciente ofensiva Plomo Endurecido, el ejército causó la muerte de civiles inocentes durante sus bombardeos masivos, pero estas muertes de «personas no implicadas», según la terminología utilizada, son calificadas en Israel de lamentables errores, para nada intencionados.

Los responsables incriminados y los dirigentes israelíes como el viceprimer ministro, Haim Ramon, acusan al mundo de «hipocresía» y afirman que el ejército toma muchas más precauciones en evitar «víctimas colaterales» que lo hacen las fuerzas de la coalición en Afganistán y en Irak o lo hicieron en el pasado los rusos en Chechenia o la OTAN contra Serbia.

La justicia española investiga al ex ministro de Defensa israelí Benjamin Ben Eliezer y a otros seis altos responsables militares por la muerte de 14 civiles y de un responsable militar de Hamas en 2002.

«Aquellos que nos dan lecciones de moral harían mejor en acusar a Hamas», responde Ben Eliezer.

«Todo este caso es político. El objetivo es ilegitimar a Israel», afirmó el viernes en la radio militar uno de los responsables incriminados, jefe del Estado Mayor en la época de Moshe Yaalon, hoy candidato del Likud (derecha) en las legislativas del 10 de febrero. Es una acusación «delirante» indica por su parte Avi Dichter, el ex jefe del Shin Beth (servicio de seguridad interior) y ministro de la Seguridad Interior.

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