BOLIVIA: DEMOCRACIA PARTICIPATIVA
Recordemos a vuelo de pájaro las principales etapas. Evo Morales es electo presidente en el primer turno el 18 de diciembre de 2005 con 53,74% de los votos. En julio de 2006, se elige la Asamblea Constituyente, que se esteriliza durante más de un año sin votar un solo artículo. Al final se logra la aprobación de un texto, desplazando la sede de Sucre (capital de Chuquisaca) a Oruro, en diciembre de 2007, y con gran oposición de los sectores conservadores y oligárquicos. El 10 de agosto de 2008, se realiza el referéndum revocatorio, en el cual el presidente es confirmado con 67,41% de los votos, también son confirmados los prefectos de la «media luna» (Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando) que inician una violenta campaña opositora y, bajo el rótulo de «autonomía», propugnan en realidad la secesión de sus departamentos y su desvinculación del poder central. Sus acciones, de fuerte tinte racista, los llevan a agresiones a los indígenas y campesinos y a la ocupación con violencia y destrucción de oficinas del gobierno y voladura de oleoductos, culminadas con la masacre de campesinos en el departamento de Pando, en las vecindades de su capital Cobija, por lo cual está preso el ex prefecto Leopoldo Fernández sindicado como autor intelectual. El gobierno insistió en el diálogo con los prefectos opositores, que finalmente se concretó en Cochabamba, formándose mesas de trabajo que avanzaron en la formulación de acuerdos sobre el tema de las autonomías y el impuesto directo a los hidrocarburos. Pero llegado el momento de refrendarlos, los cuatro prefectos se negaron, en actitud empecinada y provocativa.
En esas condiciones, Evo Morales envió al Congreso el texto de los acuerdos a que se había arribado y debían ser incorporados al texto de la Constitución, instando al cuerpo legislativo a dictar la ley que convocara al referéndum para decidir su suerte. Simultáneamente se inició la movilización en sentido coincidente organizada por la Coordinadora Nacional para el Cambio (Conacam), la central obrera COB, varias instituciones gremiales y cooperativas, sectores de la cultura y otros que se fueron plegando a una gran marcha, iniciada el 13 de octubre de 2008 en Corocollo, Oruro, que recorrió a pie los 200 kilómetros hasta La Paz, acampó en la Plaza Murillo el 20 de agosto y mantuvo la vigilia sin moverse (con Evo Murillo entre ellos, que los acompañó en los últimos decenas de kilómetros) hasta que el Congreso votara la ley que habilitaba la realización del referéndum dirimitorio de la nueva Constitución para el 25 de enero de 2009. Esta movilización multitudinaria fue la que venció la dura resistencia opositora. El vicepresidente Alvaro García Linera, que presidía el Congreso, le trajo el texto aprobado a Evo Morales a la Plaza, promulgándolo éste de inmediato a la vista del pueblo. En la misma sesión, el Congreso acordó fijar la elección de presidente, vicepresidente y legisladores para el 6 de diciembre de 2009, recortando año y medio los actuales mandatos. El presidente y vicepresidente podrán presentarse a la reelección.
Estos son los antecedentes de la ratificación mediante el voto popular, en la fecha ya histórica del 25 de enero de 2009, de esta nueva Constitución para Bolivia, que sienta las bases de un estado plurinacional, participativo y comunitario, con justicia social, descentralizado y con autonomías, y dotado de la plena vigencia de la soberanía nacional. Con el agregado de que, incluso las autoridades judiciales, serán designadas por sufragio universal.
De esta suerte, la izquierda en el gobierno en muchos países de América Latina, está generando aportes significativos a la extensión y profundización de la democracia, o sea, del pueblo tomando en manos propias el destino colectivo. Lo está haciendo con su movilización y con su voto. Ello es hoy imprescindible para sortear los enormes retos de esta época de crisis originada en Estados Unidos y que se extiende como una plaga por el mundo.
Es probable que estos hechos sean evocados en la reunión que los presidentes Lula da Silva, Evo Morales, Rafael Correa, Hugo Chávez y Fernando Lugo efectuarán el día 29 en Belem do Pará, Brasil, en el marco del Foro Social Mundial (FSM). Emir Sader opina que estos presidentes latinoamericanos están edificando, de distintas maneras, modelos alternativos al neoliberalismo y que «en América Latina se comenzó a construir, efectivamente, el ‘otro mundo posible’ por el que lucha el Foro Social Mundial».
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