Escrito por: LA Paz | AFP Y REDACCION

Esta nueva Constitución, que remplazaría a otra vigente desde 1967, conferiría al Estado el predominio de los recursos naturales, pondría en marcha gobiernos autónomos regionales y otorgaría reivindicaciones ancestrales a los indígenas.
Morales, que en agosto pasado superó un referendo revocatorio con 67% de los votos a favor, tiene razones para pensar que con su popularidad podrá hacer pasar sin dificultad esta Carta Magna tan importante para él.
Aunque no hay sondeos, “no hay duda de que el ‘No’ no puede ganar”, dijo a la AFP el francés Hervé do Alto, especialista en ciencias políticas, quien destacó la “ausencia de movilización de campaña electoral y la escasa movilización de la población”.
El país está en calma en vísperas del referendo, pero el camino estuvo plagado de episodios violentos en los últimos dos años por el choque de visiones entre el gobierno y los sectores conservadores que ocuparon el escenario político durante los últimos 20 años.
La confrontación llegó a un punto de violencia extrema que estalló en los departamentos opositores de Santa Cruz y Pando, con un saldo de al menos una docena de campesinos leales a Morales muertos en setiembre pasado.
Esta escalada, que hizo temer una guerra civil, mostró las enormes diferencias entre el Ejecutivo, empeñado en sacar adelante su Constitución, y cinco departamentos -Santa Cruz, Tarija, Chuquisaca, Beni y Pando-, opositores a Morales, empeñados en que se respeten sus anhelos autonómicos, considerados “separatistas” por el gobierno.
Tras estos episodios, un acuerdo político en el Congreso en octubre permitió la convocatoria al referendo. En dicho acuerdo, alrededor de 150 artículos (sobre más de 400) fueron modificados.
Frente a una oposición debilitada pero aún muy activa, Morales llamó la noche del jueves a una victoria contundente para darle un “mazazo” el domingo a los “vendepatrias” de la derecha que, según él, retrasan el avance hacia la construcción de un “nuevo país con igualdad para todos”.
Según Morales, la aprobación de la nueva Carta configurará un “proceso de cambio sin retorno, irreversible”, según dijo en el cierre de campaña en la Plaza de Armas de La Paz.
El ex presidente Jorge Quiroga, jefe del principal partido de oposición, opinó que “el gobierno ha buscado convertir esto en un plebiscito sobre su gestión y, más grave todavía, ha mostrado que está buscando usar el resultado de la votación para establecer un gobierno de facto”.
“Lo que el gobierno nos está diciendo es ‘quiero que con la votación nos entreguen un cheque en blanco para gobernar vía decreto por 12 meses’”, denunció Quiroga.
Otras críticas fuertes vinieron de las Iglesias Católica y Evangélica, convencidas de que esta Constitución abre la vía a una legalización del aborto y los matrimonios homosexuales.
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