OPINION INTERNACIONAL

SIN NOVEDAD EN EL FRENTE

«Sin novedad en el frente» es un alegato contra la guerra y por la paz entre los pueblos, una lectura obligada en nuestras épocas adolescentes. Se ubica en el transcurso de la guerra de 1914-18 y finaliza días antes del armisticio del 9 de noviembre de 1918. El autor dice en el preámbulo, con toda humildad, que «sólo intenta informar sobre una generación destruida por la guerra; totalmente destruida, aunque se salvase de las granadas», pero tal objetivo se ve ampliamente desbordado porque penetra hasta la médula en el tema de las consecuencias de la guerra en la vida de los seres humanos. Hasta la penúltima página habla el soldado que resulta ser el único sobreviviente de su grupo. En un brevísimo postfacio, el autor escribe:

«Murió en octubre de 1918, un día tan tranquilo y apacible en todo el frente, que el comunicado del Cuartel General del Oeste se limitó a esta sola frase: ‘Sin novedad en el frente’. Había caído de bruces, estaba como durmiendo».

El domingo 18 se suponía que era el primer día de tregua o cese al fuego en la franja de Gaza, tras 22 días de una sangrienta escalada de las fuerzas armadas israelíes. Según los cables, después de que el alto al fuego entrara en vigor a medianoche GMT, se percibieron en seguida los primeros signos de la precariedad de la calma, y agrega que «ataques aéreos de las fuerzas hebreas mataron a una niña de ocho años en Beit Hanun, al norte de Gaza, y a un hombre de 20 años en Khan Yunes, en el sur, según los servicios médicos».

No sé si las agencias de las fuerzas armadas israelíes (que permanecen en Gaza) informaron que ese día no hubo novedad en el frente. Pero pienso en los padres de la niña, en los familiares y amigos del joven caído cuando debía imperar el cese al fuego.

Y esto me lleva a un episodio conmovedor que sucedió en la televisión israelí el viernes 16, en vísperas de declararse el cese de las operaciones militares. Ha sido publicado bajo el título: «Las lágrimas de un médico palestino en la televisión israelí», y amerita la siguiente síntesis.

Ezzedin Abu Eich, un médico palestino que trabaja en un hospital de Tel Aviv y en Gaza, fue invitado ese día (viernes 16) para hablar de la situación en Gaza en la décima cadena de TV israelí. Este ginecólogo, que vive en Gaza, es conocido por los telespectadores israelíes, habiendo desempeñado varias veces el papel de testigo del conflicto, ya que habla el hebreo con fluidez.

Pero esta vez, dice la periodista Delphine Minoui en su blog, «nos encontramos con un padre en situación de duelo, llorando desesperado ante su interlocutor israelí, el periodista Shlomi Eldor. Sus tres hijas y una de sus nietas acababan de encontrar la muerte tras un raid aéreo israelí en Jabaliya, al norte de la franja de Gaza. El médico declaraba entre llantos: «Son niñas, nada más que niñas. Les cayeron las bombas encima. Yo quiero saber por qué las mataron. ¿Por qué las mataron? Es lo único que podría calmarme. Quiero saber. Quiero saber quién dio la orden de disparar», dice, conmovido al máximo, en directo al canal de televisión.

El periodista Shlomi Eldar, visiblemente emocionado, se dirige a la audiencia con estas palabras: «Espero que quienes nos están oyendo, el ejército, la Cruz Roja, o cualquier persona que ande cerca, pueda trasladarse de inmediato al lugar de los hechos», y proporcionó la dirección exacta del médico palestino. La agencia de noticias británica Reuters comunicó, posteriormente, que varias ambulancias se dirigieron a la vivienda señalada y pudieron evacuar a los sobrevivientes del ataque.

Ese mismo día algunos canales y medios de prensa internacionales, para los cuales se levantó, por breve lapso, la prohibición del comando militar israelí de ingresar a Gaza (que sigue imperando), mostraron al mundo la magnitud gigantesca de las destrucciones provocadas por las tropas ocupantes. La ciudad de Gaza parecía haber sufrido un terremoto. Un conjunto de 20 mil viviendas habían sido arrasadas. Los habitantes regresaban a sus hogares y se encontraban con un montón de ruinas. ¿Adónde vamos a ir ahora?, clamaban las madres, con los brazos al cielo. Entre los escombros aparecieron otros 95 cadáveres, lo que eleva el total de muertos palestinos a 1.315, entre ellos 410 niños y 108 mujeres, y más de 5.300 heridos (mientras que, por parte israelí murieron 10 militares, 4 de ellos por disparos de sus propios soldados, y 3 civiles). Sobre esto no hubo comunicado militar. Sin novedad en el frente.

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