"Vida terrible" espera a las dos pequeñas hijas de Obama
«Una de las peores cosas del mundo es ser el hijo de un presidente, llevan una vida terrible», dijo una vez Franklin D. Roosevelt, aunque sus cinco hijos se criaron prácticamente en la Casa Blanca, después de que él se convirtiera en presidente de Estados Unidos, en 1933.
Las pequeñas Obama (Malia, de diez años, y Sasha, de siete), que se ganaron los corazones del gran público mientras acompañaban a su padre, el demócrata Barack Obama, en la campaña electoral, serán los niños más pequeños en la residencia presidencial desde que vivieron allí los Kennedy, a principios de los 1960.
Pocos chicos tienen la posibilidad de invitar a sus amigos a una fiesta de cumpleaños en un hogar que tiene su propio bowling y una sala de cine y de teatro, y donde se pueden organizar magníficos juegos al escondite usando las más de 130 habitaciones de la residencia.
Pero a pesar de estos privilegios, para las niñas será difícil escapar del ojo público y disfrutar la libertad de crecer en este mundo que está las 24 horas del día conectado, donde todo puede subirse a Internet y en el que YouTube y los teléfonos móviles con cámara estarán siempre al acecho.
El presidente electo Obama y su esposa, Michelle, han dicho repetidas veces que su mayor preocupación es el bienestar de las niñas.
«Todavía no son conscientes (…), no adoptan poses. Y pienso que una de nuestras primeras prioridades, en los próximos cuatro años, es que eso se mantenga así», dijo Obama recientemente.
Mientras tanto, la futura primera dama ha dicho que las dos pequeñas no serán unas consentidas y deberán seguir su rutina de hacer sus propias camas, mantener ordenados sus cuartos y acostarse a las 20.30 hs.
Desde que su papá ganó las elecciones el 4 de noviembre, y aseguró que cumpliría su promesa de regalarles un perro como premio por su paciencia durante la campaña, las niñas se han mantenido lejos del foco de los medios.
De hecho se mantuvo un perfil bajo el día en que las niñas fueron por primera vez a su nueva escuela, Sidwell Friends, a principios de enero, lo cual alimentó las especulaciones de que las usualmente omnipresentes cámaras podrían haber acordado mantenerse a distancia.
Los hijos del presidente y la primera dama, o los «primeros niños», «son como las ‘primeras mascotas’ de la gente, sus propias mascotas; y a las personas les gusta mirar lo que hacen, se fascinan con ellos», dijo el historiador Robert Watson a AFP.
«Ya hay suficiente presión sobre los niños en el día a día, pero no puedo imaginar cómo sería para mis hijos si, por ejemplo, cada espinilla fuera exhibida por (la revista) National Inquirer o revelada en (el programa de televisión) Entertainment Tonight».
Por ejemplo, «inevitablemente, si una de las niñas pierde un examen, todo el país lo sabrá».
En otros tiempos, los niños jugaban libremente en los corredores de la Casa Blanca. Los dos hijos de Abraham Lincoln atormentaban al personal haciendo sonar constantemente las campanas con que se llamaba a los empleados. Uno de los hijos de Theodore Roosevelt una vez corrió en su pony dentro del emblemático edificio.
Y el hijo de John F. Kennedy, conocido afectuosamente como «John-John», fue capturado una vez en una fotografía cuando jugaba bajo la mesa, a los pies de su padre, que trabajaba en el Salón Oval.
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad