El piloto se convirtió en héroe
Lo denominaron «milagro en el Hudson», y Chesley Sullenberger III se convirtió ayer viernes en el santo patrón de los pasajeros por haber logrado que su averiado jet aterrizara sin heridos en las heladas aguas de Nueva York.
Las 155 personas que iban en el vuelo 1549 de US Airways se treparon el jueves en estado de shock pero ilesos a los botes de rescate, satisfechos de estar vivos y cantando alabanzas al piloto Sullenberger.
El Airbus 320 con 150 pasajeros y cinco tripulantes efectuaba el jueves el trayecto entre el aeropuerto La Guardia de Nueva York y Charlotte, en Carolina del Norte, cuando al parecer una bandada de ocas o gansos impactó contra el aparato y destruyó ambos motores, informaron este viernes los medios.
No había tiempo para regresar a La Guardia y como no había otro aeropuerto lo suficientemente cerca, la tripulación decidió un amarizaje sobre el río Hudson. «Luego pasaron a unos 900 pies (300 m) por encima del puente George Washington, según los controladores, y en un punto cercano al final de la calle 48 en Midtown Manhattan, el avión se deslizó sobre las tranquilas y grises aguas del río».
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