Estados Unidos. Alrededor de dos millones de personas lo verán en directo en Washington

Se espera una multitud para acompañar a Barack Obama

Vencedor en las elecciones del 4 de noviembre contra el republicano John McCain, el demócrata Barack Obama, de 47 años, 44° presidente de Estados Unidos, deberá gestionar dos guerras y una crisis económica sin precedentes desde los años 30 del siglo XX.

Dada la capacidad del primer presidente negro de Estados Unidos para convocar multitudes durante la campaña, las autoridades llegaron a contemplar la posibilidad de que entre 4 y 5 millones de personas llegarían a la capital, pero luego revisaron esa cifra a la baja, hasta entre 1,5 y 2 millones de personas.

Esa multitud constituiría de todas maneras un récord: la mayor concentración de la historia en Washington se remonta a 1965, cuando la investidura del sucesor del asesinado presidente John F. Kennedy, Lyndon Johnson, con 1,2 millón de personas.

Las celebraciones se extenderán por cuatro días a partir del sábado 17, día en el que Obama llegará a Washington en tren procedente de Filadelfia, a la manera de su predecesor y héroe Abraham Lincoln.

Las mismas culminarán el mediodía del martes 20, cuando Barack Obama jurará respetar la Constitución sobre el mismo ejemplar de la Biblia utilizado por Lincoln en 1861. Hablará al pie del Capitolio, sede del Congreso estadounidense, frente a sus admiradores reunidos en la inmensa explanada de 3 km de largo.

Seguirá luego un desfile de 13.000 personas, compuesto de fanfarrias y cuerpos militares, entre el Capitolio y la Casa Blanca.

Diez pantallas gigantes, un centenar de altoparlantes, 8.000 policías (1.000 más que para la investidura de George W. Bush) y 11.500 militares controlarán a la muchedumbre. El costo de la ceremonia ascenderá a 75 millones de dólares y estará financiado por donaciones.

«Los hoteles están llenos, todas las limusinas en 100 km a la redonda han sido alquiladas», informa el presidente de la Cámara de Comercio de Washington, Jim Dinegar.

Algunos particulares alquilaron sus casas a visitantes que vinieron especialmente para la ocasión, pero el entusiasmo se disipó algo debido a que los medios dan cuenta de una ciudad totalmente atascada.

«No conozco a nadie que haya alquilado su casa para la investidura», afirma una residente, Grace Steckler, quien intentó en vano alquilar la suya, situada cerca del Capitolio, por unos 1.200 dólares la noche.

Las celebraciones incluirán una decena de bailes oficiales y varios centenares de otros organizados por iglesias, colectividades y comunidades étnicas.

El metro, que funcionará con horarios excepcionales, estará atestado. «No podremos trasladar 2 o 3 millones de personas», advierte Lisa Farbstein, del metro de Washington. «Si usted no está lejos, prevea venir a pie».

Los ciclistas se organizan para estimular la utilización de motocicletas y ofrecen un servicio de estacionamiento gratuito cerca de la explanada.

Sólo queda esperar que haya buen tiempo. Karyn Leblanc, portavoz de los servicios de transporte de la ciudad, afirma: «queremos que todo el mundo baile la danza del sol».

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